DOS DÍAS MAS TARDE:
La hembra despertó como de una ensoñación e intentó moverse, solo para darse cuenta de que todo el cuerpo le dolía por la brutalidad con la que había sido tomada.
Intento incorporarse sobre sus brazos, solo para darse cuenta de que sus huesos estaban rotos, y que no podía respirar. Su traquea estaba casi aplastada y no solo tenia sangre entre las piernas, si no también por el cuerpo y por toda la cama.
Estaba al borde de la muerte encima de esas pieles ensangrentadas y giro los ojos con furia hacia el macho que dormía a su lado.
Ese mal nacido la había tomado como lo hacia con todas las hembras, sin diferenciar lo que era follar o matar, para el siempre serían la misma cosa.
La rabia empezó a inundarla desde dentro, y haciendo acopio de todas sus fuerzas estiró la mano para posarla en la piel del macho.
Ahora ya la había servido. ¿ que sentido tenía dejarlo con vida? Nadie tenía por qué ser testigo de lo que había ocurrido entre los dos y cuando empezó a concentrar todo su poder en la palma de su mano, se congeló en el sitio.
El olor a especias estaba por toda la cueva y junto con la sangre seca que cubría su cuerpo, estaba aquel olor...sobre ella y dentro de su cuerpo y Annalisse ahogo un gemido.
- Maldito bastardo ¿ me has marcado? ¿ ¡ A mi ! ? -


