jueves, 24 de diciembre de 2015

Las Protectoras de la Noche. Capítulos 19,20,21 y 22. Regalo de Navidad.



CAPÍTULO 19

Después de la reunión Leliel y Rhage volvieron a la habitación de él. Tenían cosas de que hablar, en realidad Leliel tenía muchas preguntas y Rhage la mayoría de las respuestas.
Una vez dentro del cuarto él se quedo apoyado sobre la puerta mientras la observaba caminar de un lado a otro. Le resultó muy gracioso, escucharla murmurar sola. Entonces se acercó a ella parándose en medio de su camino, obligándola a levantar la cabeza para mirarlo.
—¿Qué es lo que quieres saber? —Preguntó suavemente, mientras acariciaba su mejilla.
Ella negó, no podía arruinar este momento, no se lo perdonaría nunca. Entonces terminó de acortar la distancia que los mantenía lejos uno del otro.
Ambos se fundieron en un beso, lleno de ternura que la hizo sentirse más segura. Los dos sabían que era lo que estaba a punto de pasar, ella lo deseaba más que a nada en el mundo y él quería marcarla definitivamente como suya, llenarla toda de él y dejar su aroma en cada recoveco de su cuerpo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Las protectoras de la Noche. Capítulo 18



CAPÍTULO 18


Rhage apareció en el lugar que Kytara le había indicado, solo tenía que dejarse llevar por su instinto, hacía algunos días atrás había bebido de él por lo que llevaba su sangre.

Cuando entró a la habitación, se encontró con una guerrera total y completamente ajena a la guerrera que había conocido.

Se encontraba en el balcón, apoyada sobre la baranda, observando la nada. Tuvo un primer plano de su culo redondeado. Sintió como su erección crecía por debajo de sus pantalones.

Rhage reprimió un gruñido, pero ella lo escuchó.

—¿Vas a quedarte mucho tiempo más ahí parado? —Preguntó sin moverse de donde estaba.

Él sonrió, como extrañaba ese fantástico sentido de humor de su hembra. Sí, era suya y de nadie más.

—Vine a buscarte, Leliel —dijo de modo prepotente, reprimiendo las ganas que tenía de cargarla en su hombro y llevarla a la mansión.

Leliel negó divertida ante el pensamiento arcaico del macho. Recuperó su postura fría y se giró sobre su eje, para encontrarse con el rostro de él.

—No puedes negar lo que sientes por mí —susurró en sus labios, aferrando sus manos a las nalgas de ella y atrayéndola contra su cuerpo, para mostrarle lo duro que estaba por ella.

Ella cerró los ojos, por todos los cielos, necesitaba esto. Necesitaba sentirlo cerca siempre, pero entonces recordó la noche que lo hirió y todo el fuego que había encendido Rhage en ella se apagó al instante.

—No es correcto que estes aquí —dijo separándose de él.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las protectoras de la Noche. Capítulo 17.



CAPÍTULO 17




Después del castigo que Butch recibió por Kytara en la mansión las cosas estaban bastantes tranquilas. Nessa avanzaba a paso lento, muy lento con su entrenador. Raysa estaba como en una luna de miel con Wrath. Kytara seguía pidiéndole perdón a Butch por lo que tuvo que pasar, pero ninguna de ellas se olvidaba que su hermana, la más temperamental de las cuatro estaba en el otro lado.

Ninguna de las tres sabían con exactitud que es lo que había ocurrido, Rhage no hablaba del tema... es más casi que no se lo veía por la mansión.

Una mañana, por casualidad las tres coincidieron en la cocina.

Raysa estaba sentada en el taburete con una taza de café, pensativa, miró a sus hermanas y dijo con tono suave:

—Esto no puede seguir así, no sé qué pasó exactamente pero tenemos que hablar con Leliel —dijo mirando a Nessa y Kytara.

—Si no quiere explicarnos bien, pero igualmente, opto por traerla a patadas en el culo— dijo Nessa mientras comía una porción de torta.

—Y luego la atamos a una silla, y hasta que no nos cuente que pasó no la soltamos —comentó señalando con la cuchara a sus hermanas.

—Estoy contigo —Kytara estaba haciendo una bandeja para llevarle a Butch que ya pronto iba a despertar—. Es más si quieren nos ponemos en marcha.

Raysa asintió mientras terminaba su café:

—Sería buena idea, Rhage tampoco está comunicativo.

Nessa le señaló la bandeja.

—¿Le vas a llevar eso? —Preguntó extrañada.

—Era la idea, pero no, se la haré llegar por Fritz con un mensaje, Butch entenderá.

Terminó de armar la bandeja, y llamó al mayordomo dándole las indicaciones y el mensaje para Butch.

—Próxima parada, el Otro Lado —dijo Raysa desapareciendo.

Las tres aparecieron en la fuente. Después de buscar por algunos minutos y no dar con el paradero de Leliel, le preguntaron a una Elegida que estaba caminando por uno de los pasillos.

—Disculpa, no viste a... —pero la joven mujer no la dejó terminar la oración.

Las protectoras de la Noche. Capítulo 16.






CAPÍTULO 16




Kytara no cabía en sí de gozo. Desde que había estado con Butch, se sentía otra.

Lo peor había sido cuando sus hermanas se dieron cuenta. Mejor dicho, cuando sintieron el olor de la vinculación.

Tarde o temprano se iban a enterar, otra vez ese escalofrío, lo sentía cada vez que pensaba en la reacción de la Virgen Escriba, sabía que estaba condenada, se merecía un castigo. Lo que la extrañaba era que todavía no la hubiera mandado a llamar. Y era mejor no tentar a al destino.

Iba al gimnasio donde se había olvidado el mp5. Sin su música no podía estar un segundo, la ayudaba a despejarse, pero con Butch alrededor se olvidaba hasta de si era de noche o de día.

El primer entrenamiento, si se lo podía llamar así, después de estar juntos, fue una lucha entre, dejar de besarse, y pedirle por favor que dejara las manos quietas y que se concentrara en la clase, a lo que él respondió llevándola a los vestuarios. Era incorregible… Pero no cambiaria nada de su manera de ser.

¡Joder! Y desde esa vez, llegaron a un acuerdo: Los juegos para las habitaciones, y en los horarios de cacería y entrenamientos nada de besos, para no terminar cocinados por los lessers.

Empezó a sonar su móvil… llamada de Butch.

—¡Hola, pequeña! —su voz era música para sus oídos.

—Hola, guerrero, ¿qué necesitas?

—A ti, desnuda y en mi cama o en la tuya. En la que te quede más cerca.

—Butch, dijimos que nada de juegos, tenemos que salir de caza.

—Pero nos vendría bien para despejarnos —dijo imitando a un chico al que han dejado sin su juguete preferido.

—No, Butch. Por favor, compórtate —dijo regañándolo—. ¿Dónde estás?

—En el despacho Wrath, me mandó a llamar junto con los demás, ¿y tú?

—En el gimnasio, olvidé algo. ¿Dentro de dos horas nos vemos?

—Dalo por hecho, pequeña.

—Bye.

Sin darse cuenta, ya estaba en el gimnasio. Lo empezó a recorrer con la vista, tratando de encontrar el aparato. Al verlo fue hacia el, pero en el momento en que lo iba recoger sintió un escalofrió, su sexto sentido la puso alerta. Lessers. Era imposible, el sistema de seguridad de Vishous era infranqueable. Pero entonces, ¿qué era?

—Kytara.

Se dio la vuelta, pero acompañando el movimiento sacó su daga y la apuntó al intruso. En cuestión de segundos se la había apoyado en la garganta, solo necesitaba un movimiento en falso para degollarla.

—¿Quién eres? Y no me mientas.

—Soy Sheila, una elegida. Me envía la Virgen Escriba, con un recado para su señora.

martes, 8 de diciembre de 2015

Las protectoras de la Noche . Capítulo 15.




CAPÍTULO 15





Después de haber meditado las palabras durante un buen tiempo, Leliel fue al encuentro de la Virgen Escriba, que se encontraba donde siempre, en su fuente con sus aves.

—¿Para qué acudes con preguntas de las que ya sabes las respuestas? —Inquirió la Virgen Escriba.

Leliel apretó los puños fuerte, debía contenerse si quería sacar algo bueno de esta conversación.

—Mi señora —dijo casi en un susurro—. Yo quisiera que usted reconsiderara la situación…

La Virgen Escriba la interrumpió.

—No entiendo.

—Por favor, déjeme continuar —pidió Leliel mordiendo cada palabra—. Entiendo que fue un pedido explícito de mis padres. Pero creo que le he brindado todo mi apoyo a la raza, creo merecer un poco de paz.

—Guerrera, no estás en condiciones de pedir nada. Has matado a mucha gente con tu poder, y desde que te desperté, lo único que has hecho fue herir a los que se encuentran a tu alrededor —dijo furiosa pero manteniendo esa postura de señora de la alta sociedad.

Leliel estalló en furia.

—¿Y usted cree que lo hice conscientemente? ¿Cree que a cada persona inocente que maté lo hice por placer? —Preguntó gritando, haciendo que de sus manos brotaran chispas de fuego—. Tanto usted como mis padres deberían cargar con ese peso, pero no, la única idiota que lo hace soy yo.

La Virgen Escriba elevó su mano, e instantáneamente, Leliel pasó a estar estrangulada por una fuerza superior.

—No me faltes el respeto, guerrera, porque te puede ir mal.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Las Protectoras de la Noche. Capítulo 14







CAPÍTULO 14


Las cuatro hembras se encontraban en la cocina charlando de una gran cantidad de cosas sin sentido alguno. Desde que las despertaron habían tenido muchos problemas para compartir algunos minutos juntas y eso las estaba poniendo de muy mal humor, a algunas más que otras.

—Definitivamente creo que tendríamos que escaparnos —dijo Leliel mientras destapaba otra botella de cerveza—. No puede ser que si no es con ellos, no se pueda salir. ¿Quién mierda se creen que son para venir a prohibirnos salir? —Dijo muy molesta.

—¿Los reyes de su universo? —Kytara estaba cansada, hacía mucho que se debían una salida las cuatro—. ¿Creerán que somos unas idiotas? ¿Qué no nos sabemos defender? ¿Cuándo vamos a dejar de depender de ellos? —Le tendió su vaso a Leliel para que lo volviera a llenar—. Joder, yo quiero salir.

—Yo también —dijo Nessa, quien se puso de pie—. Vamos a buscar un poco de diversión. Que se jodan todos ellos —dijo más que segura de sí misma y encarando hacia la salida, mientras hacía que su ropa cambiara por un pantalón de cuero negro bien ceñido a su cuerpo, una camiseta sin manga gris y las típicas guillerminas en sus pies.

Leliel sonrió ante la actitud de su hermana.

—Por alguna razón te quiero tanto. Me gusta como piensas —dijo Leliel mientras con su mente cambiaba su camisón por una minifalda gris, un strapless negro y en sus pies conjuraba un par de botas tipo militar—. Andando. ¿Ustedes vienen? —Preguntó a Kytara y a Raysa, que todavía estaban sentadas.

jueves, 26 de noviembre de 2015

En la piel del Lobo. capítulo 13 y Epílogo.By Calista.


AVISO: ESCENA PARA MAYORES DE 18 AÑOS. LENGUAJE ADULTO.

CAPITULO 13





Calista se encontraba en la terraza mirando la playa.

Ni bien había llegado se había duchado, puesto unos jeans, una playera y descalza había caminado hacia la terraza, deslizándose en uno de los sillones mientras observaba el atardecer. No se había movido desde entonces, no sentía el viento frío contra su piel, las lágrimas tampoco habían dejado de deslizarse por su rostro. Cuando Julian fue devuelto al libro, sintió un dolor profundo del que pensó no iba a recuperarse, pero ese dolor no era nada en comparación con el que estaba sintiendo. Los sentimientos eran tan fuertes que se sentía desgarrada por dentro. Simplemente quería dormir y olvidarse de todo, pero cada vez que cerraba los ojos el rostro de Fang aparecía en su mente, su cuerpo recordaba sus caricias… Y las lágrimas y el dolor volvían con más fuerza.

Tenía que decidir qué hacer, aún no estaba lista para enfrentarlo, pero no podía olvidar lo que le sucedería al were cuando acabara el tiempo, se sentía tan culpable, tan egoísta, pero no podía vivir sabiendo que era la elección obligada de los destinos, no la del corazón.

Suspiró, limpiándose las lágrimas.

Fang acababa de destellar en la sala, recorrió con la mirada la estancia buscando a la joven, estaba por ir hacia los dormitorios cuando vió la puerta de la terraza abierta, supo que Pecas estaba allí, con los nervios a flor de piel se encaminó hacia allí. Lo que vió le estrujó el corazón, la joven estaba acurrucada en un sillón con la mirada perdida, los ojos rojos, hinchados de tanto llorar, la nariz colorada, y a pesar de eso, Fang no había visto nada tan bonito pensó mientras suspiraba de alivio al verla. Oh lobo, yo que tú estaría preocupado mas que aliviado, esto no va a ser tarea fácil le dijo la vocecita.

Tragando con dificultad, mientras juntaba coraje, decidió hablarle.

—Está bastante fresco aquí. Deberías entrar —dijo con voz ronca.

Calista estaba tan absorta en sus pensamientos que no sintió la presencia del lobo, cuando escuchó la voz dio un respingo mientras giraba rápidamente y se incorporaba.

—¿Qué haces aquí Fang? ¿Cómo me encontraste? —Preguntó con la voz ronca, mientras se pasaba la mano por el rostro trataba de limpiarse todo rastro de lágrimas.

Fang se acercó y se maldijo mentalmente cuando vio que la joven retrocedía.

Las protectoras de la noche. Capítulo 12.



Viene de Capítulo 11

CAPÍTULO 12

Zsadist se encontraba en el vestíbulo de la mansión esperando a que el sol se pusiera, para lo que faltaban solo cinco minutos.
Allí se encontraba también el resto de la Hermandad y tres guerreras, las dos rubias y la morena alta. No había ni rastros de la pequeña hembra.
En parte, se alegraba de que no estuviera allí. Era extraña. Cuando cualquier mujer habría dado todo lo que tenía para alejarse de él, ella lo perseguía allí donde estuviera. Tal vez solo fuera obstinación, después de todo, se suponía que era el encargado de entrenarla y había pasado por alto ese deber olímpicamente. Pero por la Sagrada Virgen que ella se había encargado, a su manera, de hacérselo cumplir.
Pero claro, si era obstinada, él podía serlo mucho más. Había quedado demostrado en ese último entrenamiento. Había olido su furia y su frustración, ese olor se había hecho cada vez más denso hasta que por fin explotó y le había lanzado una patada.

sábado, 21 de noviembre de 2015

En la piel del Lobo.Capítulo 12 . By Calista.

Viene de capitulo 11

CAPITULO 12



Calista despertó sola en la cama.

Decepcionada y un poco asustada recordando las palabras que abandonaron sus labios la noche anterior giró hacia el lugar donde había dormido Fang.

Nada. Las marcas en la almohada mostraban que no hacía mucho que se había marchado.

Se sentó en la cama y giró para ver la hora y sonrió.

Junto al despertador había una rosa roja y una nota, la tomó y la leyó mientras sentía la dulce fragancia de la rosa.




Tuve que ir a hacer unos trámites así puedo estar libre esta noche. Te veías tan bonita que no quise despertarte. Si necesitas algo Pecas puedes localizarme en el celular, si nuestro plan sigue en pie, nos vemos esta noche en tu departamento. También quiero que esta noche, nuestra noche sea especial, hay algo importante que quiero decirte.

Fang

martes, 17 de noviembre de 2015

Las protectoras de la noche. Capítulo 11.



Viene de Capitulo 10 

CAPÍTULO 11




Raysa suspiró adormilada y se desperezó lentamente, dio un suave respingo al sentir sus músculos algo doloridos.
Un sonrojo general cubrió su cuerpo al recordar el por qué. Se dio vuelta en la enorme cama y encontró el otro lado vacío, todavía podía sentir el aroma de Wrath, pero sabía que no estaba en la habitación.
Frunció el ceño al sentir una puntada en el corazón al darse cuenta de que a pesar de lo sucedido anoche, se había marchado sin despertarla.
Unos golpes en la puerta la sacaron bruscamente de sus pensamientos.
—Raysa, ¿estás? —Otro golpe más, sabía que su hermana no se iría hasta saber de ella, Kytara simplemente era así.
—Pasa, Kytara —dijo suspirando y cubriéndose más con las sábanas.
—Permiso. ¿Cómo estás, hermana? —Se acercó a la cama y se sentó a su lado.
Raysa se sonrojó levemente y algo incómoda le respondió:
—Bien, por supuesto. ¿Por qué lo preguntas?
—Tu… cama desarreglada… Perfume raro… Y hace un rato vi salir a Wrath —sonriendo le dijo—: Suéltalo ya.
—¿Viste salir a Wrath? ¿Sabes a dónde fue? —Preguntó antes de darse cuenta de las tontas preguntas que salieron de su boca. Demonios, ¿qué me pasa? Me estoy comportando como una tonta hembra en vez de como la guerrera que soy.
—Sí para la primera pregunta y no para la que queda —Kytara se destornillaba de la risa, jamás a Raysa la había visto así—. ¿Qué pasa, hermanita? ¿Wrath caló hondo en ti?
—No seas tonta, Kytara, somos guerreras, no nos interesamos por ese tipo de cosas. Pregunté sólo por curiosidad, por mí puede irse a cualquier lado, nos despertaron para pelear y no para divertirnos. Además sabes que no dejo que nadie se acerque tanto a mí como para que me importe realmente, sólo ustedes tienen lugar en mi corazón, hermana —dijo mientras trataba de callar la voz que internamente gritaba muy fuerte ¡Mentirosa!, estaba dolida porque se hubiera marchado sin decirle nada como si lo de ellos no hubiera sido más que un simple revolcón.
—Lo que tú digas, pero no te engañes —Kytara empezó a mirar la habitación—. ¿Has cambiado el perfume que usas? Porque es un extraño olor el que siento en tu recámara.
Raysa la miró sonrojada mientras le decía:
—¿Eso es con doble sentido? Sabes que no uso perfume, Kytara.

En la piel del Lobo. capítulo 11. By Calista.



AVISO: ESCENA CON CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS


CAPÍTULO 11




Calista despertó con un horrible dolor de cabeza a la mañana siguiente. Con un gemido miró la hora, soltó una maldición de lo más pintoresca al ver lo tarde que era, se levantó y se dirigió al baño a toda prisa.

A la media hora salió de la habitación con unos shorts blancos, una camiseta negra sin mangas negra y zapatillas, se dirigió a la cocina y se preparó café.

Fang llegaría en un rato y ella todavía tenía que cocinar pensó dando un suspiro. ¿En qué diablos estaba pensando cuando le dijo que cocinaría? Con una idea en la cabeza fue hasta la biblioteca y tomó un libro de cocina que Gise le había obsequiado como broma. Se encogió de hombros mientras lo abría y se dirigía a la cocina. Después de todo… ¿Qué tan difícil podía ser cocinar? Era un diosa después de todo, se dijo por dentro con satisfacción mientras iba sacando las cosas de la heladera y se dispuso a preparar un delicioso almuerzo para su lobo.

Fang recorrió con la mirada el campamento, todo estaba tranquilo. Se entretuvo hablando con sus hermanos y con Kyra, media hora después decidió marcharse, quedaron en encontrarse esa noche en el departamento de Calista para la reunión.

Se transportó a la sala de Calista, maldiciendo al sentir el olor a quemado que asaltó sin piedad su nariz, giró buscando el origen del olor, preocupado por la joven se encaminó rápidamente a la cocina y abrió los ojos con horror antes de que se le escapara una carcajada.

Calista estaba sentada en el suelo de la cocina con una bandeja con algo quemado en su interior que no pudo descifrar qué era, el rostro cubierto de manchas y de ¿lágrimas? Notó mientras se borraba la sonrisa, se acercaba preocupado y se arrodillaba junto a ella.

—¿Bebé que pasó? ¿Por qué lloras? —preguntó limpiándole las lágrimas con el pulgar.

Calista sorbió mientras los ojos azules se llenaban de lágrimas nuevamente.

—Quería hacerte el almuerzo —gimió—. Fue horrible Fang, no puedo hacer nada —le dijo apesadumbrada—. Soy un completo desastre en la cocina, además de otras cosas —sollozó mientras se tapaba el rostro con las manos— ¿Porqué soy tan torpe? ¿Qué hice para me sucedan estas cosas? No puedo caminar sin tropezarme, no pasa un día que no me resbale en la bañera, siempre en el mismo sitio, si hay un accidente en la zona, lo más probable es que esté yo implicada y si no sucede lo provoco —dijo con voz llorosa mientras sacudía la cabeza.

El corazón de Fang se llenó de un deseo de protegerla tan grande que se le hizo un nudo en la garganta. Sin decir palabra, la levantó y la abrazó mientras le acariciaba la cabeza, tratando de tranquilizarla.

—Bebé no sabía que te sintieras así —murmuró—. No eres torpe cielo —le dijo mientras Calista se apartaba y lo miraba escéptica—. Está bien, eres un pelín torpe —admitió—, pero no es un defecto, es algo que forma parte de ti, así como lo es tu ternura, tu inocencia y esa dulzura que me provoca abrazarte y protegerte Pecas —le dijo mirándola a los ojos—. Lo siento cielo, pero esa torpeza de la que reniegas, sencillamente me vuelve loco —reconoció con una pícara sonrisa.

—¿Lo ves? Admites que te vuelve loco —murmuró triste, dando un largo suspiro—. Si vas a permanecer a mi lado, vas a necesitar un seguro de vida Kattalakis —le dijo mientras apoyaba la frente contra la del lobo.

Fang soltó una risita.

—Me vuelve loco Cal pero no de esa manera que piensas, adoro tu torpeza, adoro estar allí para cuidarte —le dijo como si fuera la cosa más natural del mundo.

Calista sintió que su corazón se detenía ante esas palabras. ¿Sería posible que le dijera que la amaba? ¿Estaría sintiendo lo mismo que ella? Pensó para sus adentros, antes de que su corazón se desinflara con sus siguientes palabras.

—¿Qué te parece si ordenamos pizza? Por cierto hablando de comida… —le dijo dándole un beso breve en los labios—. No se te habrá ocurrido cocinar para la reunión de esta noche ¿No? —la miró dubitativo, ganándose un golpe en el hombro.— ¡Ouch!. Sólo me estaba asegurando —murmuró mientras se frotaba el lugar del golpe.

Calista lo miró irónica.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Las protectoras de la Noche. Capítulo 13.



viene de capítulo 12

CAPÍTULO 13




Hacía una semana que Butch no veía a Kytara y eso lo tenía preocupado.

Le había mandado a decir con Fritz que no podría asistir a las prácticas.

Cada vez que se acercaba para hablarle, ella buscaba una excusa para irse; si no era una de sus hermanas que la necesitaba, era algo que no había entendido de las clases de Phury o Vishous.

Eso lo volvía loco. Desde la última vez que habían estado juntos, había tenido la sensación de que estaba haciendo avances con ella. Pero no, otra vez recibía un portazo en el rostro. Ya estaba cansado de las hembras.

Primero Marissa con su frialdad y su manera apasionada de entregarse, pero luego, cuando pretendía sacar a la luz aquella relación, escapaba y tenía por toda respuesta un "Lo siento".

Pero no pasaría otra vez por ese papel. La guerrera le debía una explicación.







Kytara se encontraba en el gimnasio practicando con la bolsa de boxeo un poco de Kick Boxing, era uno de los deportes que más le gustaba.

Se lo había enseñado Butch.

Maldición. Otra vez pensando en él.

¡Ya basta! Se dijo mentalmente, reanudando la práctica.

Estaba tan concentrada en sus ejercicios que no escuchó que la puerta del gimnasio había sido abierta y luego cerrada con una traba.

—Por fin te encuentro —Butch la miraba, no podía dudar que era hermosa, ese cabello negro que enmarcaban una cara ovalada y sus ojos que en ese momento no expresaban nada.

—Perdón…

—No, guerrera, quiero que me digas en este preciso momento por qué estás huyendo —lo dijo sin dejar de mirarla y sin aminorar la marcha hacia ella, quería que se lo dijera mirándole a los ojos.

—Yo no huyo de nadie, guerrero, que eso te quede claro —dijo clavándole un dedo en el pecho. Butch lo retiró de un zarpazo.

—Entonces dime, ¿por qué te escondes? —Preguntó tomándola de los brazos, no quería que escapara, quería tocarla.

—Primero y principal, quítame las manos de encima —sus ojos empezaron a pasar de su habitual azul a un violeta tormentoso—. ¿Quién te crees que eres para venir y hacerme preguntas? —Le gritó con rabia, ya cansada.

martes, 10 de noviembre de 2015

Las protectoras de la noche. capítulo 10.




Viene de Capítulo 9 

CAPÍTULO 10


Hacía una hora que habían abandonado la mansión. Desde entonces Leliel no había pronunciado palabra, por el contrario, Rhage intentaba que hablara de algo. Pero si había que reconocerle algo a la guerrera, era su terquedad. Suspiró, ya cansado y molesto por la situación.

—Creo que se nos haría mucho más corta la noche si habláramos de algo —Dijo intentando aminorar la tensión entre ellos.

—No me gusta conversar mientras patrullo —dijo ella muy seca—. Si quieres hacer relaciones sociales, puedes irte a buscar a otra persona, nadie se va a enterar de que no estabas conmigo —habló Leliel mientras apresuraba el paso intentando dejarlo atrás, lo cual era bastante complicado debido a las zancadas que él daba.

—¿No puede haber una tregua? —Dijo tomándola del brazo, que estaba cubierto por un guante, y girándola para que lo viera de frente—. Vamos, Lel, una tregua —habló en un tono bajo y seductor.

Ella se soltó de su agarre de manera brusca.

—Punto número uno —dijo marcando con su dedo—, para ti soy Leliel. Y punto número dos —dijo volviendo a marcar con su otro dedo—, ¿qué parte de “No”, no has entendido? —Preguntó con ironía—. ¿Es que acaso quieres que te empareje la otra nalga?

Rhage siseó recordando el dolor.

—Mmm… voy a comenzar a pensar que estás cortejándome —dijo divertido—. Siempre te comportas así con los machos, ¿no? Ahora entiendo por qué estás sola —habló antes de poder frenar sus palabras. Definitivamente seguía cagando la situación entre ellos.

Se preparó, esperando que lo atacara con algo, pero no recibió nada de eso… Ella solamente se limitó a adelantarse para caminar sola.

Leliel sintió una punzada de dolor por la realidad que le había hecho ver. Era verdad, ella estaba sola porque tenía un carácter de mierda, porque jamás había sido una hembra muy social. No tenía un físico atractivo, tenía el cuerpo muy trabajado para ser una hembra. Y sobre todo estaba maldita.

Hacía quinientos años atrás era un guerrero y nunca nadie habría estado tan demente como para fijarse en ella como una hembra. Era muy respetada, pero solo por ser un guerrero y defender a la raza. Jamás había sentido el cariño de un macho, jamás ninguno había querido emparejarse con ella. Siempre le tuvieron miedo… Por supuesto que no los culpaba, ¿quién querría estar cerca de alguien que podía explotar, literalmente, en cualquier momento?

—El hecho de que esté sola es una decisión mía, pura y exclusivamente mía —giró sobre sus talones y lo miró a los ojos—. Comienza a controlar esas palabras, porque no siempre puedo contener mis ganas de convertirte en extra crujiente.

En la piel del Lobo. By Calista. Capítulo 9.



AVISO: CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS. 



CAPÍTULO 9


viene de capítulo 8


Dos noches después…




Calista estaba sentada en el sofá mirando una película y comiendo palomitas cuando una voz la hizo sentarse derecha desparramando las palomitas por todas partes.

—¡Calista Dikastis que diantres haces sentada en ese sofá! —le dijo una muy enfadada Kyra.

Calista se llevó la mano al corazón tratando de serenarse.

—¡Diablos Ky! Si no fuera inmortal, estaría seriamente preocupada porque casi me matas del susto. —Gruñó molesta mientras se sacudía la comida.

—No contestaste mi pregunta hermanita —arremetió mientras se paraba enfrente con las manos en la cintura—. ¿Qué diablos haces sentada con tanta calma en ese sofá?

La joven diosa la miró como si estuviera loca. Después se enfadan conmigo, pero evidentemente el despiste es de familia pensó para sus adentros antes de responderle con mucha lentitud para que la entendiera.

—Aparentemente estaba mirando una película justo en el momento en que decidiste hacer tu maquiavélica aparición —le recordó.

—No, no, no Calista… era una pregunta retórica —le dijo suspirando—. Me refería a que sé que no hablaste con Fang aún, por eso mi pregunta. —Le explicó ahora ella con lentitud a su hermana pequeña. Si no fuera porque conocía a su hermana diría que su comportamiento era ex profeso.

Calista bajó la mirada avergonzada, mientras el rubor le teñía las mejillas.

—Todavía no junté coraje para… él tampoco me llamó y…

lunes, 9 de noviembre de 2015

En la piel del Lobo. Capítulo 10. By Calista.




Viene de Capítulo 9



CAPITULO 10




Al día siguiente Calista tuvo el despertar más dulce de su vida, claro, era la primera vez que dormía realmente con alguien.

Unas suaves caricias en la espalda desnuda la hicieron gemir y abrir lentamente los ojos. Tenía la piel sensible aún de la noche anterior.

Giró el rostro y descubrió el rostro pícaro de Fang que la estaba mirando totalmente vestido, sentado del otro lado de la cama.

—¿Sabes que haces unos adorables ruiditos cuando duermes? Son casi similares a un ronroneo —le dijo divertido mientras besaba suavemente los labios femeninos.

Calista se ruborizó mientras se incorporaba y se cubría con la sábana.

—No es cierto… ¿Es una forma sutil de decirme que ronco, lobo? —le preguntó mientras se estremecía ante el contacto de los pétalos de una rosa blanca que el were deslizaba por su cuello.

Fang rió ronco.

—Puede ser… —le dijo mientras se ganaba una palmadita de la joven—, pero no voy a meterme en ese escabroso terreno, donde definitivamente podría salir perdiendo —gimió mientras la joven deslizaba una mano bajo la camiseta roja que tenía puesta esa mañana—. Te preparé el desayuno —siguió con la voz entrecortada al sentir las manos recorriéndolo con pereza.

Instantáneamente Calista dejó de acariciarlo y se sentó en la cama mirando detrás de su cuerpo hasta divisar la bandeja que estaba en el suelo, definitivamente más interesada en comer que en otra cosa, haciéndolo suspirar con resignación.

—Pecas verdaderamente sabes como mantener a raya el orgullo de un hombre —le dijo fingiendo estar dolido.

La joven lo miró culpable.

—Lo siento Fang, es que de verdad tengo apetito…

El lobo soltó una carcajada antes de interrumpirla pasándole la mano por el rostro con ternura.

—Sólo te perdono por dos motivos, primero porque también tengo apetito y segundo porque esta noche vas a compensarme, vas a hacer algo por mí —le dijo mientras la miraba expectante.

Calista lo miró con los ojos entornados.

—Creo que anoche hicimos varias cosas…

jueves, 29 de octubre de 2015

Especial halloween 2015. La marca del lobo. By Alessa Cevans.



LA MARCA DEL LOBO

POR ALESSA CEVANS


A veces, cuando miro al pasado, pienso que muchas veces deberíamos pararnos a pensar más con la cabeza y menos con el corazón, y la mayoría del tiempo también pienso, que si lo hiciéramos así, no meteríamos tanto la pata, pero al fin y al cabo, lo hecho, hecho está y no hay vuelta atrás y una de las leyes de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal y que si va mal y puede ir a peor, irá a peor.
Cuanta razon, madre mía....




Era Octubre del 99. Tenía 25 años, 100.000 pesetas, una mochila y miles de posibilidades.

Estaba soltera, sin cargas familiares, y después de trabajar durante todo el verano como una esclava, por fin era también libre.

Aquellas iban a ser mis vacaciones de ensueño y aunque tenía un poco de miedo por irme sola a un país desconocido, también me sentía muy emocionada.

Así pues, mochila al hombro, me encamine hacia tierras escocesas.

Después de hacer una parada para comer, un tren me llevo hacia mi ansiado destino: Glennfinnan.

Llegue a mi refugio poco antes de mediodía, y tras hacer los trámites habituales, subí a mi habitación compartida.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Las protectoras de la noche . Capítulo 9.



CAPÍTULO 9



AVISO: ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS PARA MAYORES DE 18 AÑOS.



Raysa seguía dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. No sabía el motivo, pero por más que lo intentaba, no se relajaba completamente. Se sentía ansiosa, expectante, como si algo fuera a suceder en cualquier momento.

Apartó las mantas y se levantó de la cama, quizás si daba un paseo o encontraba algo que le entretuviera, el cansancio la vencería y podría dormir.

Tomó la bata blanca que estaba a los pies de la cama y se la puso encima del pijama, no creía que hubiera nadie por la casa a esas horas, pero de todas formas no estaba de más cubrirse un poco.

Dudó unos segundos más y sacudiendo levemente la cabeza salió de la habitación.

Caminó sin rumbo fijo, bajó lentamente las escaleras y se encaminó hacia la biblioteca, que se encontraba en el estudio de Wrath.

La casa estaba en silencio.

Entró al estudio y se dirigió hacia los estantes con libros, pero algo la hizo volverse con sorpresa.

Wrath la miraba fijamente desde uno de los sillones mientras fumaba.

Demonios, dijo el macho para sus adentros. Era como si la hubiese llamado. Desde la noche en el ZeroSum, la hembra estaba en sus pensamientos. Cada entrenamiento se estaba convirtiendo en una tortura, tener su cuerpo cerca, tocarla, sentir su aroma. Gruñó por lo bajo molesto.

—Wrath, pensé que no había nadie… Yo…

Imposible. Capítulo 10.



viene de Capitulo 9

CAPITULO 10.


Él no dormía, ninguno de los Eldar lo hacía realmente...pero aquella tarde algo le hizo sentarse en su sillón favorito de la biblioteca y empezar a perderse entre los pergaminos hasta que caer en una especie de sopor. No supo bien como sucedió, pero terminó dormitando en medio de la silenciosa estancia, cubierto de papeles .

Lo siguiente que sucedió tardaría tiempo en comprenderlo.

Se durmió y Anairë se le apareció en sus sueños.

Anairë, su Anairë.

Había hablado con Anaïre y su corazón aun andaba alterado por ello. ¿ Tantos años separados y se le permitía a su esposa establecer contacto precisamente en ese momento.?

- ¿ Anairë? ¿ Eres tú? - Había preguntado sin estar muy seguro; en sueños las cosas parecían reales y al mismo tiempo difusas.

- Sí, Nolofinwë, soy yo. – Había respondido su esposa

– Pero ¿ cómo? ¿Mi mente juega conmigo?

- No - Aquella dulce melodía le llenó el alma - Tu mente está en toda su plenitud. Pedí a los Valar que me lo permitieran ; necesito conversar contigo, Arakáno-

Ni con todas sus artes ni capacidades, había sido capaz ni una sóla vez de ponerse en contacto con los que había dejado atrás; los Valar habían sido muy claros con lo que respectaba a su exilio.

- Esto en un sueño, una visión ;no es posible que estemos conversando.

Anairë había suspirado de forma dramática.

– No hay nada imposible para los Valar. Tu falta de fe sigue siendo demasiado irritante, Arakáno.-

Tenía que haber sabido leer entre líneas, tenía que haberse fijado en el tono ausente que ella había utilizado, pero había estado demasiado ensimismado por ella y su belleza .

martes, 27 de octubre de 2015

Especial Halloween 2015. E. 731. By Pandora Leon





E. 731

Pandora León




Era una tarde nublada, de esas en las que terminas haciendo nada hasta que par de locos amigos tuyos te invitan a salir. No soy de las que pregunta mucho, ellos solamente tuvieron que decir: Liss, vamos a salir. ¿Te apuntas? Y yo quedé vestida en menos de un parpadeo.

Pasaron a recogerme y yo, contenta de hacer algo que no fuera estar en mi casa, me dejé llevar junto a una lata de cerveza en mi mano derecha. Teníamos el radio a todo volumen y cantamos las canciones a viva voz... al menos solo íbamos nosotros; si alguien nos escuchara nos demandaría por intento de asesinato.

Sí, así de malo cantamos. Luego de unas cuantas horas, ya me empezaba a impacientar. Iba a abrir mi boca para preguntar, cuando me fijé a mi alrededor… la comunidad por la que pasamos estaba desierta, muy desierta, incluso para un día nublado. Una decoración del patio de una casa llamó mi atención. ¿Eso que estaba encima de la verja era una calavera? No era una calavera  humana, más bien como  la de un toro o algo así como lo que enseñan en las películas de viejo oeste y desiertos.

Parpadeé y di un trago largo a la quinta lata de cerveza que pasaba por mi mano, cuando intenté fijarme de nuevo para ver si había visto lo correcto, el carro ya  había avanzado.

Seguro estoy viendo cosas... Esta es la última que me bebo.

Mi amigo Fernando se estacionó frente a un edificio enorme y viejo. Sus paredes blancas tenían manchas negras producidas por el tiempo. Por los balcones que sobresalían , pude suponer que era un hotel abandonado. Fernando se bajó del carro, seguido por Carlos.

-¿Qué hacen?- pregunté.

lunes, 26 de octubre de 2015

En la piel del lobo. Capítulo 8. By Calista.



CAPITULO 8
Viene de Capitulo 7

Envuelta en una sábana y con la mente y el corazón en la mano, destelló al departamento del único ser al que podía acudir en este momento, su hermana Kyra.

Miró la sala vacía y recordó que apenas era de madrugada. Gimió con fuerza, mientras las ganas de llorar la sacudían al ver nuevamente su palma marcada. El temor la invadió. Esto se tiene que quitar se dijo mirando nuevamente la mano y frotándola contra la sábana. Por los dioses esto se tiene que quitar gimió por dentro.

—¿Ky? —Llamó con la voz quebrada por los nervios y el llanto.

No obtuvo respuesta y se encaminó hacia la escalera.

—¿Ky? ¿Estás aquí hermanita?

Pasaron unos segundos, volvió nuevamente a la sala, estaba girando para volver a llamarla cuando la vio llegar.

Kyra se detuvo en seco al verla cubierta nada mas que por una sabana.

Sintió como la recorría con la mirada y trataba de meterse en su mente. Sacudió la cabeza mientras una lágrima se derramaba en su mejilla.

Al verla Kyra cerró las distancias ente ellas y la abrazó con fuerza.

—¿Calista estás bien? ¿Estás herida? ¿Alguien te lastimó? —preguntó con rabia y desesperación mientras la llevaba con suavidad hacia el sofá.

Calista sacudió la cabeza mientras murmuraba:

—Necesito que me digas la verdad Ky… Dime por favor que esto no es lo que estoy pensando y se quita —le dijo con voz ahogada mientras le tendía la mano marcada.

Kyra contuvo el aliento y el corazón se le detuvo, la miró estupefacta. La marca era similar a la de ella pero en azul, el intrincado diseño parecía un lobo.

—¡Dioses Calista! Estás emparejada —le dijo con hilo de voz, mientras trataba de asimilar que su hermanita pequeña tenía compañero—. Pequeña lamento decirte que esto no se quita, has encontrado al compañero que los destinos eligieron para ti. Encontraste tu alma gemela y puesto que no creo que hayas estado con otro were en una situación tan íntima, el afortunado es Fang —finalizó mientras levantaba el rostro de su hermana para observar como las lágrimas manaban de sus ojos.

Calista sacudió la cabeza.

sábado, 17 de octubre de 2015

Las protectoras de la noche. Capitulo 8.


Viene de capitulo 7.


CAPÍTULO 8

¡Crack!

—¡Oh, rayos! Vishous va a matarme.-

Nessa se encontraba recostada en su habitación, sin nada que hacer. Había estado jugueteando con su móvil, hasta que finalmente lo había partido por la mitad. Bieeeeeen. Ahora tendría que ir por uno nuevo (el tercero, de hecho) y se ganaría una buena reprimenda por parte de Vishous. Como si fuera culpa suya que esas cosas fueran tan ridículamente frágiles.

Al menos ahora tenía algo que hacer. Era increíble, en todo este tiempo habían pasado bastantes cosas dignas de mención. Ya casi se habían adaptado a esta nueva era gracias a la ayuda de Phury y Vishous. Dos de sus hermanas ya se habían alimentado y habían desarrollado cierto nexo potente (podía sentirlo, después de todo) con sus instructores; otra de ellas se había calcinado cual ave fénix al morir en medio de un sombrío callejón y ella… Pues otra vez nada. Había comido mucho (que se bien se comía aquí), había tratado (y fallado) de entablar cierta relación con los habitantes de la casa, se pasaba el rato hablando con sus hermanas (después de todo, eran mujeres) y las acompañaba cada vez que alguna quería entrenar fuera del horario de sus clases individuales (cosa que era cada vez menos frecuente. ¿Celosa ella? Naaaaaa.) Nada más.

No eres más que un potus, le dijo una voz en su cabeza.
Frunció el ceño. En realidad, sí había hecho algo. Se había peleado con su hermana (se habían agredido) y había hablado con Phury en el gimnasio (y había salido huyendo de ahí).
Zsadist no había cambiado su postura y ella seguía sin hacer nada al respecto. Menos aún después de la charla con su gemelo. No sabía por qué, pero la había perturbado.
Tú sí que vas por buen camino, le dijo la voz.

—Oye, no me vengas con verdades, ¿no ves que no estoy de humor? Además, ¿no se supone que siendo mi subconsciente deberías demostrármelo mediante extraños sueños o actos involuntarios? —Le respondió en voz alta.
¿Ahora te llamas Freud?
—Cállate. Se supone que no debo hablar contigo. Estoy cuerda.
—Si estás cuerda, eso es lo que exactamente debes hacer —dijo Leliel, quién se había asomado a su cuarto.

viernes, 9 de octubre de 2015

En la piel del Lobo. capítulo 7. By Calista.

Viene de capítulo 6 .


CAPITULO 7


Destellaron en el callejón, en ese momento le llegó un mensaje de texto de Nádia que les decía que las esperaban adentro. Dream, Roz, KenYa y ella ya tenían una mesa y habían comenzado con la ronda de tragos.

Dev soltó un largo silbido cuando las vió.

—¡Por los Dioses! —Exclamó—. Realmente no va a haber humano o were que no quede prendado esta noche por alguna de ustedes bellezas. —Dijo antes de hacerse a un lado y dejarlas entrar.

Entraron y jadearon con sorpresa. El lugar estaba más que repleto. En ese momento se acercó a ellas Aimee, Calista se tensó ante la presencia de la osa. No podía evitarlo desde que Fang le había contado como y porque habían terminado.

—Chicas, en aquella mesa las están esperando —dijo mientras señalaba una mesa casi oculta.

Ambas agradecieron y se encaminaron hacia allá.

—¡Hey! Por fin llegaron —les dijo Nádia cuando las vió, mientras les alcanzaba unos tragos—. Nada de Sprite para la atlante —dijo con burla.

Calista le hizo una mueca mientras saludaba a todas. Recorrió con la mirada el lugar. Sabía que Fang estaba allí, no sabía cómo pero podía sentirlo.

Gise se acercó a ella brevemente al verla buscar con la mirada.

—Cal, despreocúpate. Esta noche será el lobo quien te encuentre, ya verás. Pero recuerda “Nada de ceder fácilmente, que pelee por tu atención. Esta noche te comportarás como la diosa que eres” —le dijo mientras levantaba el shot de tequila y con una sonrisa ambas brindaron.

Luego de unos minutos de charla desenfrenada en la que todas trataban de ponerse al corriente llegaron Kyra y Vicky.

Abrazó a su hermana y a su amiga.

Kyra la miró de arriba abajo.

—Estas preciosa, nena —le dijo con una sincera sonrisa—. De verdad te tiene mal el lobo ¿eh? —le dijo comprensiva. Mientras apoyaba una mano en su hombro.

—Ni lo menciones, Ky.

sábado, 3 de octubre de 2015

Las protectoras de la noche. Capitulos 6 y 7 .



CAPÍTULO 6


Cuando Kytara sintió el sufrimiento de Raysa pudo percatarse de que ninguna de ellas se había alimentado todavía.
Otra vez sentía ese dolor en la boca del estómago, ahora sabía que era… hambre.
Pero tenía un pequeño problema, o mejor dicho, un "gran problema".
En el pasado su madre había sido la mano derecha de la Virgen Escriba, cuando fue entregada a su padre nadie pensó que se fueran a enamorar y vivieran de forma tan apasionada ese amor. Todavía se le sonrojaban las mejillas al recordar cuando Kasim llegaba a casa e iba en busca de Shanna, esa adoración que se leía en sus ojos hacia su shellan, en esos momentos solo existían ellos dos.
Una lágrima cayó por su mejilla, no era justo que un ser tan despreciable e inmundo lo destruyera todo.
El Omega le había quitado a su padre y a la vez a su madre, porque ésta no pudo soportar seguir viviendo sin su amado Kasim, olvidándose de la hija que tanto los amaba.
Al morir ellos y no tener familia directa, la Virgen Escriba se hizo cargo de su educación, ya que era lo único que le quedaba de su vieja amiga.
Al principio de su educación se la instruía para ser una Elegida, como dictaban las reglas. Pero al cumplir los trece años algo cambió en Kytara e hizo que se truncara ese destino y acabara siendo entrenada para ser una guerrera.
Por esas cosas de la vida, una noche le presentaron a tres hembras, dos rubias y una con el pelo negro, una seguía siendo una adolescente según los cómputos de su raza y las otras dos ya eran adultas que habían pasado la transición. Todas eran diferentes entre sí, pero a la vez eran iguales.
Se les podían leer en los rostros diferentes niveles de odio, desconfianza y tristeza. No querían estar allí pero el destino había actuado con ellas igual que con Kytara, como descubrió más tarde.
Y la tomaron como si fuera su hermana menor.
Las cuatro compartían un camino que tenían que recorrer, debido a sus padres, ya que ellos habían sido los mejores guerreros de la Hermandad, elegidos para proteger el futuro de la raza.
La Virgen Escriba había estallado en ciega furia al ver el cambio producido en Kytara, ya que no quería a entregar a una futura Elegida así como así. Así fue como llegaron a un acuerdo.
En las manos de la Virgen Escriba estaba elegir al macho que la alimentaría y jamás sería tocada sexualmente, ya que su virginidad acabaría siendo consagrada a ella.
¡Menudo pedazo de porquería sagrada!, se dijo mentalmente.
—¿Kytara?
No podía ser, ya iban dos veces que se lo encontraba. ¡Joder!, pensó.
—¿Si? —Se giró para poder hablar mejor.
Gran error, sintió una patada en el estómago. Aliméntate.
—¿Te sucede algo? —Le pregunto Butch a una pálida guerrera.
—No, nada, todo está bien —y otra puntada más aguda.

viernes, 25 de septiembre de 2015

En la piel del Lobo. Capítulo 6. By Calista.






CAPITULO 6

Dos Días después…


—Sabes Cal… ésta no era la velada divertida que tenía en mente —le dijo Gise con un suspiro resignado mientras observaba a su amiga—. Y por más atentamente que lo mires, el teléfono no va a sonar, eres mi amiga y te quiero, pero esto es tan divertido como chupar un clavo —finalizó con una mueca.

Calista la observó y se levantó con un suspiro, últimamente era lo único que hacía, suspiraba como una tonta porque después del beso no supo nada más de Fang. Por lo tanto su teoría de haber arruinado para siempre esa amistad estaba confirmada.

—Lo sé Gise y lo siento, pero de verdad esperaba saber algo de Fang, esto demuestra que no quiere saber nada de mí —le dijo mientras caminaba por la sala. Ni siquiera estaba tan torpe como de costumbre.

Gise se paró delante de la joven y le apuntó con un dedo.

—Calista deja de compadecerte, es obvio que iba a pasar algo así —la joven le había contado lo que pasó con el lobo y lo del beso, además de su confusión de sentimientos después de eso—. Por todos los dioses, lobo o humano, los hombres son todos iguales y tienden a huir cuando algo así sucede, eso siempre y cuando sean circunstancias normales, imagínate cuando la situación es limite como ahora, todo cambió, las cosas no van a ser las mismas y lamento ser brusca, sabes que sí, y cuanto antes lo asimiles mejor. —Le dijo mientas apoyaba una mano sobre su hombro—. No esperes que te llame, continúa con tu vida como si nada hubiera pasado, así por dentro sientas una revolución, y cuando menos lo espere estará golpeando a tu puerta —Le dijo sabiamente—. Ahora, cámbiate, ponte bonita y vamos a beber unos tequilas al Santuario ¿si? —Finalizó con picardía mientras le guiñaba un ojo.

La joven diosa asintió y se marchó a su habitación, no sin antes tropezarse con la pata de la mesa.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Las protectoras de la noche. Capítulo 5.



CAPÍTULO 5


Nessa salió del vestíbulo y se encaminó hacia el gimnasio por el largo túnel. Iba al el encuentro de su “instructor”, Zsadist.

Habían pasado cinco días desde que las parejas habían sido asignadas y como desde ese primer y calamitoso encuentro en que la Virgen Escriba las presentó a la Hermandad aún no le había visto el pelo, estaba empezando a pensar que habían encargado su enseñanza a un ser imaginario.

No es que estuviera ansiosa por tener a un macho arrogante dirigiéndola y burlándose de ella, esos tiempos habían terminado hacía mucho, pero aceptaba que debido a su ignorancia de muchas cosas de ésta época, la instrucción se hacía necesaria. Por suerte, ella aprendía rápido y no duraría demasiado tiempo.

¿Hacia dónde debía ir ahora? Ah, sí, hacia la derecha, directo hacia las puertas dobles. Así se lo había señalado el hermano llamado Phury. Un hermoso macho con una hermosa cabellera. Parecía el más amable de los hermanos, con sus modales impecables y sus modos tan suaves. Claro que en el pasado, aquellos que más amables habían parecido, fueron los que peores vejaciones le habían infligido. Aun así, el vampiro no le inspiraba desconfianza.

Se detuvo en seco ante las puertas del gimnasio. Deja ir al pasado, Nessa, se dijo. Claro, como si fuera tan fácil. Tomó una profunda bocanada de aire y entró.

Allí estaba él. Zsadist.

lunes, 14 de septiembre de 2015

En la piel del Lobo. Capítulo 5. By Calista.




Viene de Capitulo 4 

CAPITULO 5

Al día siguiente…

—Maldito despertador —dijo Calista mientras lo apagaba con un gemido. Se desperezó, eligió unos shorts de jean, una camiseta negra, zapatillas y se dirigió al baño para darse una larga ducha.

Una hora después luego de los típicos resbalones y la sucesión de accidentes de cada mañana, estaba en el desayunador bebiendo café cuando sonó el timbre.

Fang esperó pacientemente que le abrieran la puerta, sabía que podía destellar en el departamento, pero no quería encontrarse con ninguna sorpresa “como Calista caminando desnuda por la sala” se dijo. Sus pensamientos se evaporaron cuando la vio parada en el vano de la puerta, prácticamente aulló. La joven estaba vestía unos shorts que apenas cubrían aquellas piernas que parecían infinitas, y una camiseta negra que se adaptaba como una segunda piel.

Salió de sus pensamientos al ver que la joven le tendía una taza de café humeante.

Él alzó las cejas inquisitivamente.

—¿Siempre recibes así a las personas que llaman a tu puerta?

—Oh parece que alguien se levantó del lado incorrecto de la cama hoy —le respondió haciendo una mueca con los labios—. Pues si no lo quieres… —dijo mientras iba quitando la taza.

—No dije eso Pecas —con pereza tomó la taza mientras entraba—. Traje donas —le dijo mientras ponía el paquete sobre la barra de desayunar.

Calista gimió mientras le daba un beso en la mejilla.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Las protectoras de la noche. Capitulo 4.



 Viene de aqui


CAPÍTULO 4


—Que linda cama, cómoda y confortable —decía Kytara mientras saltaba en la cama como si tuviera diez años.

Un golpe ligero en la cabeza la hizo volver a lo único en que debía ocupar su mente en este momento: La nueva misión.

Por un lado se encontraba feliz por estar de nuevo con aquellas mujeres que había adoptado como sus hermanas, luego de que su familia fuera destrozada por el Omega.

Bajó lentamente de la cama y con pasos suaves caminó por la habitación.

Paró súbitamente y se plantó delante del enorme espejo de pie y forzó un reflejo suyo. Lamentablemente, ése era el único recuerdo que le quedaba de su madre. Kytara era un vivo retrato de ella, las facciones tan definidas, los rasgos tan bellos y amados… Tenía recuerdos felices.

El maldito desgraciado que la asesinó lo pagaría, se juró cumplir esa promesa.

Volvió lentamente a la cama, se arropó y trató de dormir.

Daba vueltas y vueltas sin lograr su cometido.

Haciendo a un lado las mantas y tras aceptar que no podría conciliar el sueño, decidió salir del cuarto y recorrer la mansión. Una buena caminata siempre la ayudaba a despejarse, mientras pensaba detenidamente sus pasos a seguir ante esta nueva situación.

viernes, 28 de agosto de 2015

En la piel del Lobo. Capítulo 4. By Calista.

CAPITULO 4



Viene de Capitulo 3

Al día siguiente…


Calista miraba las maletas y las dos cajas que estaban al lado de la puerta de entrada del departamento de Nádia. Fang llegaría en cualquier momento y ella todavía no sabía como harían para llevar eso en la moto. No tenía muchas cosas, pero era imposible que las llevara.

Tonta, se dijo, simplemente puedes destellar en el departamento cuando los de la mudanza hayan acabado, se dijo mientras se golpeaba la frente.

—¿Auto flagelándote por abandonarme Calista? —preguntó el ángel entrando en la sala.

La joven sacudió la cabeza mientras gemía tratando de explicarle una vez.

—Nád, ya te lo dije, no es que no quiera quedarme contigo, simplemente necesito mi espacio. Jamás podré agradecerte lo suficiente por haberme recibido y entrenarme. Eres familia ángel —le dijo mientras se acercaba y la abrazaba.

Nádia carraspeó incómoda, mientras trataba de desprenderse del abrazo, pero no sin antes darle unas palmaditas en la espalda.

—Sabes nena que siempre que necesites aquí tienes un lugar y una amiga, así que basta de despedidas, voy al gimnasio un rato —dijo desapareciendo justo en el momento que sonaba el timbre.

Abrió la puerta y las rodillas realmente le flaquearon ante lo que vio.

Un Fang sin barba y bigote, con el pelo atado en una coleta, la observaba mitad avergonzado y mitad expectante ante la reacción de ella. Una camiseta azul y unos jeans desgastados realzaban su estupendo físico, pero ella no podía apartar la vista del rostro, la mandíbula cuadrada ahora totalmente despejada le daba un toque mucho más atractivo. Sin darse cuenta extendió la mano para acariciarlo, a mitad de camino notó lo que estaba por hacer y se frenó avergonzada.

—Casi no te reconozco —le dijo con un hilo de voz, mientras bajaba la vista y se pasaba las manos por el enterito de jean en forma nerviosa.

Fang soltó una risita ronca y con un gesto galante se acercó.

—¿Así de bien me veo eh? —dijo con un dejo de coquetería, mientras le tomaba la mano y le daba un sonoro beso.

viernes, 21 de agosto de 2015

Las protectoras de la noche, capitulo 3.



Viene de aqui


Raysa bajaba completamente furiosa las escaleras.

Hacía unos minutos Fritz había ido a su habitación por segunda vez para decirle que bajara al estudio porque  al amo Wrath le urgía hablar con ella.

—No señor. Nada parecido a: “¿Puedes bajar por favor? ¿No es molestia que bajes? Necesito hablar contigo”. De eso nada. “Al amo le urge que baje a su oficina” —soltó por último imitando la voz nasal de Fritz.

No llevaban ni veinticuatro horas de convivencia y ya la había sacado de quicio completamente más de una vez y apenas estaba controlando sus poderes. ¡Maldición!

Ya frente a la puerta estuvo a punto de golpear, cuando sonrió pícara y la tensión desapareció junto con su cuerpo, que se desmaterializó y reapareció frente al escritorio de un sorprendido Wrath.

—Los modales son algo que todavía no logra despertarse, ¿verdad? —preguntó molesto Wrath.

—Perdón —dijo Raysa sin asomo de sentir realmente la disculpa—. Como necesitabas verme con tanta urgencia no quise hacerte esperar más —le soltó mientras se inclinaba sobre el escritorio.

—Quiero que hablemos respecto a los horarios de entrenamiento —dijo sentándose derecho—. Tengo muchas otras cosas de las cuales ocuparme —finalizó mientras llevaba a cabo una lucha interna para no cruzar el escritorio de un salto y tomarla allí mismo.

Raysa miró sorprendida al macho.
Podría jurar que sintió algo raro en él cuando le soltó la última frase.
Deben ser ideas tuyas, tonta, se dijo para sí misma.

—¿No son ustedes los que mandan y nosotras las que debemos obedecer, amo Wrath? —lo tentó irónica.

—Raysa, hay dos maneras de tratar el asunto, por las buenas o por la malas —dijo medio sonriendo—. Tú eliges —soltó desafiante, mirándola a los ojos, viendo como ella luchaba internamente por no sentirse pequeña ante su mirada penetrante a pesar de llevar lentes oscuros.

domingo, 16 de agosto de 2015

En la piel del Lobo. capítulo 3. By Calista.


CAPITULO 3



Viene de capitulo 2.

Calista suspiró mientras terminaba de vestirse apresurada con unos jeans ajustados y desgastados, una camiseta roja y borcegos.  Kyra llegaría en cualquier momento a buscarla para ir a ver departamentos en venta.

Luego de lo sucedido en el Santuario hace dos días, su hermana la había llamado por teléfono y luego de preguntarle como estaba, más el típico regaño de hermana mayor durante el cual apartó el teléfono del oído, su siempre sabia hermana, le había sugerido que buscara casa propia.Según ella, le ayudaría a ser más responsable y cuidadosa; no siempre habría un lobo que la rescatara y la llevar a casa le había dicho con un dejo de enojo.

Ciertamente según Nádia, Gise y su hermana, Fang había sido nuevamente el caballero de brillante armadura que se había dado cuenta de su estado y la había llevado a casa, dejándola sana y salva.

Claro, nadie le había explicado del horrible dolor de cabeza y las nauseas que había tenido por varias horas esa mañana.

Se paró frente al espejo del tocador y se recogió el pelo en una coleta mientras recordaba.

Fang la había llamado al día siguiente para ver como estaba. Había notado el esfuerzo del lobo para no reírse, había sentido su sincera preocupación, pero a pesar de todo no había podido evitar las esporádicas carcajadas cuando le contaba lo que sucedió la noche anterior.

Oh Dioses, pensó, todavía tenía que disculparse con Jericho , se dijo mientras se estiraba para alcanzar el celular que estaba sobre la cama.

Justo en ese momento Nádia abría la puerta de la habitación para verla desaparecer entre la cama y el tocador al caer del taburete.

Luego de una sonora carcajada y mientras ella se ponía de pie molesta, el ángel le dijo:

—Juro Calista que voy a extrañar tus torpezas —le dijo mientras sacudía la cabeza y le ayudaba—. Tu hermana llamó recién al teléfono del departamento para avisar que tuvo un pequeño inconveniente y que manda un reemplazo para la búsqueda de departamentos y que estés preparada a la misma hora, o sea dentro de unos minutos —finalizó mientras le guiñaba el ojo y la dejaba nuevamente sola en la habitación.

sábado, 1 de agosto de 2015

Las protectoras de la noche. Capitulo 2.



Viene de aqui

CAPÍTULO 2

La puerta del estudio se abrió de forma impetuosa, dando paso a las cuatro mujeres. Entraron en la habitación y se encontraron a un serio Wrath sentado tras un antiguo escritorio.

Con él se encontraba Phury, parado a su derecha, que se aclaró la garganta algo incómodo ante la entrada femenina. Le costaba digerir que tremendas hembras fueran guerreras. Aunque, mirándolas bien, se podía percibir el poder que emanaban de cada parte de sus cuerpos.
Los demás hermanos no habían querido participar de esta reunión. Todavía sentían rabia por la osadía de ellas, ya que no estaban acostumbrados a que las mujeres los insulten. A que nadie los insultara, de hecho.
Al verse analizada por los dos machos, Leliel juntó aire en sus pulmones, tanto como pudo, y luego habló:

—Con mis hermanas hemos llegado a la conclusión de que solamente necesitamos que nos pongan al día con la parte de tecnología y armas. El entrenamiento corre por cuenta nuestra. Me parece que es lo más correcto y así evitaríamos molestarlos en sus tareas.
—Creo recordar que la Virgen Escriba nos pidió que trabajemos juntos y eso vamos a hacer, “guerrera”—sentenció el vampiro de anteojos oscuros, imponiéndose ante las hembras—. No necesito decirles que no me agrada esta situación, pero si juntos podemos derrotar a los lessers, y si son tan buenas como dicen, no veo mayor inconveniente en lo que proponen, salvo por un pequeño detalle.
—¿Y cual es? —preguntó Kytara, totalmente enfurecida y empezando a perder la poca paciencia que le quedaba.
—Los entrenamientos los haremos por turnos, ni ustedes solas, ni nosotros solos.
—Se huele a kilómetros de distancia la incomodidad de ustedes —dijo Nessa que estaba recostada contra una pared—. Y por favor, no nos corras con eso de “si son tan buenas” porque nosotras sabemos muy bien lo que rendimos, no nos hace falta alardear.
—Solo queremos saber de qué son capaces, y a qué atenernos en lo que respecta a sus métodos de lucha, ya que no manejan armas de fuego —puntualizó irónicamente Wrath.
—Pero sabemos manejar otras cosas que ustedes en su vida podrán siquiera intentar —dijo Leliel, usando el mismo tono que él.
—¿Para qué necesitamos armas cuando tenemos nuestros cuerpos? —dijo Kytara, mirando a los hermanos
—Porque los tiempos son otros, guerrera, y tendrán que aprender les guste o no —comentó Phury, un tanto molesto por la terquedad de las hembras.

Cuando Wrath lo convenció de participar en la reunión, no pensó que ellas se mantendrían en sus posturas caprichosas. Se había olvidado de que eran guerreras y que por sus venas corría la sangre más pura que había en la raza, a excepción de la de Wrath.
Un leve movimiento de una de ellas llamó su atención. En un momento, una de las guerreras rubias, la más alta, tenía una daga en la mano; y al siguiente, la había arrojado hacia una de sus compañeras.
La daga silbó en el aire deteniéndose a milímetros del rostro de Kytara, quién había detenido la trayectoria del arma y miraba enfadada a su compañera.

—Sabemos utilizar algunas armas —le dijo irónicamente Raysa y con un movimiento de la mano de Kytara, la daga volvió a su mano y la guardó en su abrigo nuevamente.
Phury y Wrath quedaron brevemente sin palabras, no la habían visto venir y eso hirió de cierta manera su orgullo.
—Bueno, señores guerreros, ¿ahora cómo sigue esto? —Preguntó la morena que estaba recostada contra la pared—. Tenemos un trabajo que cumplir y nos están retrasando —Nessa habló con tono de molestia y aburrimiento.
Wrath se aclaró la garganta, luego de meditar durante algunos segundos como iban a ser las cosas.

Dejó caer la bomba.

—Del entrenamiento con las armas se hará cargo el hermano Phury aquí presente, y el instructor de tecnología será el hermano Vishous.
—Y el entrenamiento cuerpo a cuerpo será personal, uno de nosotros con una de ustedes. Ese será su instructor personal, se hará cargo de una exclusivamente —agregó Phury, quién de no ser porque las miradas no matan literalmente, habría sido fusilado en esa habitación en segundos.
—Ahora, debido a los roces que hay, hemos decidido que lo mejor será que la suerte lo decida, ya que ese instructor será responsable no solo de entrenarlas sino también de su conducta cuando nos encontremos fuera, en el campo de batalla —dijo Wrath, serio.
—Oh, fantástico —dijo Raysa con tono irónico—, chicas, tenemos niñeras.
Wrath resopló molesto y Phury se aclaró la garganta luego de que se le escapara una suave risita.
Una de las rubias se puso nerviosa y un calor comenzó a sentirse en el cuarto, era como si la chimenea cobrara vida, pero sin sus llamas.

Leliel negó con la cabeza.

—No me gusta la idea, no puedo estar en contacto con otra persona. Lo siento —dijo un tanto avergonzada escondiendo sus manos cubiertas, mientras llegaban a su mente los recuerdos de las quemaduras que le había provocado a todos los entrenadores que la Virgen Escriba le había asignado.
Luego del tercer entrenador, nadie más había querido ayudarla, todos tenían miedo de ser lastimados, o lo que era peor, de morir a causa de sus combustiones.

—Pues creo que podemos darle solución a ese problema, Leliel —dijo serio Phury, mientras buscaba la aprobación de Wrath, el cual le respondió con un leve movimiento de la cabeza—. Creo que Rhage es el instructor adecuado para ti. Él será responsable de todo lo que se relacione contigo.
—Ya dije que no. Y tengo mis razones —ella miró a sus hermanas en busca de apoyo—. Además, no creo conveniente que peleen cerca de mí, no los conozco y no me caen ni un poco bien, pero es lo mejor para ustedes si quieren seguir con vida.
Nessa se acercó a ella, pero se contuvo de tocarla. Eso le daría un aspecto débil a su hermana y sabía que luego Leliel se lo reprocharía. Sin mencionar que de acuerdo a la molestia o enojo del momento podría freírla ahí mismo.

—Creo que seria una buena opción de su parte hacerle caso en este detalle.
—No es para contrariarlas más, pero Rhage también es… digamos… especial. Por eso pensamos que es el mejor para ti, Leliel, y es un tema que no seguirá en discusión —dijo Wrath con voz firme—. Pues ahora deberíamos pensar en como elegir a los demás entrenadores.
—¿Por sorteo o tienes una mejor idea? –preguntó divertido Phury.
Era la primera vez en toda la noche que las jóvenes veían una sonrisa en los rostros duros de aquellos guerreros.
—¡Genial! —comentó Kytara—. ¿Ni siquiera en esto podemos dar nuestra opinión?
Phury la miró con una ceja arqueada.
—Bueno, ya que quieres opinar, te escuchamos. ¿Cómo crees que es mejor? —Hizo una pausa esperando una respuesta pero luego se arrepintió—Oh, espera, ya tengo una leve idea de quien puede entrenarte —dijo esto con una amplia sonrisa en el rostro—. Wrath, creo que nuestro Poli es el ganador indiscutido de esta pelea.

—Creo que tienes razón, Phury —dijo Wrath mirando a la guerrera que alzaba una de sus cejas en clara muestra de descontento—. Ahora ¿hay algo de lo que nos tengas que informar?
—Haber… no lo creo —dijo pensativa Kytara.
De repente al aire en la habitación se sintió pesado, las agujas del reloj de pie cada vez se movían más lentas, y por la ventana se podía apreciar que el viento se detenía. Mientras que los ojos de la guerrera cambiaban de color, iban del azul a un violeta tormentoso.
—Cualquiera me da lo mismo, todos los traseros son iguales cuando uno los va a patear —Kytara terminó esa frase y sus ojos volvieron a ser azules.
—Sigo manteniendo que este tema de instructores no sirve para nada, nosotras ya sabemos luchar y lo hacemos probablemente mejor que ustedes. Sólo necesitamos conocer las armas que son nuevas para nosotras —dijo con furia contenida Nessa, que ya estaba más que cansada de todo esto.
¿Quiénes se creían que eran para tratarlas como unas principiantes?
—Pues creo que tú serás bien difícil de tratar —murmuró Wrath volviendo la cabeza cuando vio que su hermano se había movido.
Phury se acercó a ella lentamente, midiéndola con la mirada. Esa guerrera era difícil y que mejor que un difícil para otro más difícil.
—No creo que ningún otro pueda hacerlo mejor… Guerrera, te has ganado a Zsadist —finalizó frente a Nessa un calmado Phury—Y que la Virgen Escriba tenga compasión de todos.
—¿Perdón? ¿Es que acaso se estaban rifando machos y no me enteré? —preguntó con sarcasmo.
—Así parece, hermana —comentó Leliel que estaba sentada en el suelo, cansada del pesado día que les estaba tocando y pensando en lo complicado que se pondría todo cuando comenzaran a entrenar.

El ambiente se puso pesado, un florero que estaba en la esquina de la habitación estallo y el agua instantáneamente se convirtió en miles de astillas congeladas que se dispararon por toda la habitación.

—Nessa, acepta de una vez, no ganamos nada, salvo desperdiciar nuestros dones en una causa totalmente inútil —le murmuró Kytara tratando de calmar un poco a su hermana, la cual hizo caso con un leve movimiento de cabeza.
—Definitivamente no quiero oír lo que viene a continuación —dijo una despreocupada Raysa quién, para asombro de los machos, su cuerpo comenzó a desmaterializarse y formar una nube de tierra muy fina.

Las tres mujeres suspiraron resignadas cuando la vieron comenzar a desaparecer, sus pies ya no existían.

—No desaparezcas de nuevo —dijo dándole un codazo Kytara a Raysa—. Todas pasamos por esto, cuanto antes termine, mejor para todas.
Raysa solo suspiró cansada.
—Pues de todos ustedes muchachos y rudos guerreros —dijo irónica—, ¿el mundo de quien voy a sacudir? —finalizó mientras todos sentían el leve temblor del suelo y sus ojos se iba oscureciendo a medida que aumentaba su poder.
—El mío, guerrera —contestó antes de poder contener sus palabras un sorprendido Wrath.

Eso si que no se lo había visto venir, él pensaba que la que decía llamarse Raysa era la más calmada, por ese motivo la había elegido, pero por lo visto no era así. Ahora no podía negar que tenía ganas de descubrir hasta donde llegaría y de lo que era capaz.
Todavía, en el fondo de su ser, se resistía a estas guerreras. Mejor dicho, a toda hembra.

—¿Y a qué se debe semejante honor? Me asombra esta decisión —puntualizó Raysa un tanto sorprendida, ya que no esperaba que ni siquiera se acercara a alguna de ellas.
Él se envolvió nuevamente en esa coraza fría y distante que era su mejor escudo.
—En que prefiero tenerte vigilada, no quiero que luego termines por provocar un desastre natural —dijo levantándose—. Entonces, puestas las cosas en claro, las libero. Luego de la Primera Comida comienza el entrenamiento. ¿Algún otro asunto más por tratar?
Las mujeres se miraron, pero decidieron callar, todavía no era tiempo de revelar los secretos que cada una de ellas portaba y no estaba claro aún si debían tratarlos como aliados o enemigos.
—Creo que ya ordenaron, perdón, dijeron todo lo que tenían que decir —dijo Nessa, que seguía molesta.
Se dieron vuelta y fueron saliendo de la habitación, pero Wrath alcanzo a oír antes que cerraran la puerta:
—No has visto nada aún, guerrero —murmuró suavemente Raysa.


Phury silbó por lo bajo cuando la puerta se cerró.

—Interesantes especímenes, ¿no? —Preguntó mientras prendía uno de sus cigarros.

Luego de momentos como estos los necesitaba desesperadamente.
Wrath se recostó pensativo en la silla.

—Van a traernos problemas, mi hermano, no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de eso —dijo, y de repente antes de que pudiera evitarlo soltó la pregunta—. ¿Cómo es? —habló antes de darse cuenta lo que estaba diciendo.
Phury medio sonrió antes de devolver la respuesta.
—¿Como es quién Wrath? ¿Quieres que te cuente como son todas o solamente ella? —preguntó sabiendo que se arriesgaba terriblemente a ser pateado y muy fuerte.
Wrath negó con la cabeza, tratando de deshacer su error.
—Olvídalo, habría que llamar al resto para comunicarles las instrucciones —dijo intentando cambiar de tema.
—Está bien, ya les informo, pero déjame decirte algo antes, mi señor —le dijo Phury—. Son dos hembras morenas —le soltó—, dos de ellas tienen cabellos claros, pero Leliel parece que de acuerdo con el humor algunas mechas prende a rojo fuego. Una de ellas tiene la piel dorada, el resto son todas de piel blanca, hermosas mujeres. Nessa es la más baja, mide alrededor de uno sesenta, Kytara debe medir un metro setenta y Leliel ronda el metro ochenta y cinco. Sus cuerpos son delgados, pero sus ropas no logran ocultar su fuerza. Si pudieras ver sus ojos y las expresiones de sus caras combinadas… Son un poema para todo guerrero.
—Te dije que lo olvides —habló con tono alto, mostrando su molestia.

Mientras, en su mente intentaba imaginarla. Es una estupidez, se dijo mentalmente.

Phury soltó unos últimos datos con una sonrisa.

—Sabes, Wrath, ella es alta, casi tanto como tú. Y cuando se enfada sus ojos cambian de color.
En el preciso momento en que Wrath iba a regañar nuevamente a Phury, Vishous entró acompañado de Rhage y Butch.

Tendrían que esperar a Zsadist para soltar la noticia, que no iba a ser del agrado de los guerreros.

—¿De quién hablan? —preguntó Butch, observando a los dos hermanos con curiosidad al notar que callaron cuando ellos entraron.
—Tenemos algunas noticias —dijo Phury ignorando la pregunta del Poli—, pero tenemos que esperar a que llegue Zsadist.
Rhage se recostó sobre la pared y sacó una piruleta.
—Entonces podemos hablar. ¿Qué opinan de todo esto? —Miró a los hermanos y por las expresiones de sus rostros, todos pensaban igual.
—Pues todavía no me permití pensar realmente en lo que va a suponer tener a cuatro hembras dando vueltas por aquí, suficiente tenía con los muchachos de la escuela en el complejo durante sus clases —soltó Vishous, muy molesto con toda esta situación.
Wrath y Phury se miraron. Cuando supiera la noticia completa se largaría inmediatamente y no lo volverían a ver por unos cuantos siglos.
—Yo creo que es un dolor de huevos —dijo Butch caminando hacia el pequeño bar—. Y hablo tanto metafórica como literalmente —dijo mientras se servía un whisky.

Rhage soltó una sonora carcajada

—A mí no me molesta realmente, quiero ponerles las manos encima, en especial a la rubia alta. ¿Cómo se llamaba? —preguntó mirando a los hermanos.

Algo en la cabeza de Wrath se encendió. Mía, dijo instintivamente, poniéndose tenso y posesivo. Se sorprendió al encontrarse así, como si fuera un macho emparejado, tanto que Phury, viendo la reacción de su señor, tuvo que colocar la mano sobre su hombro y apretar fuerte para que no se lanzara contra su hermano.

Basta, se reprendió mentalmente. Esto se está saliendo de control, se recriminó con furia.
Entonces hizo su entrada silenciosa Zsadist y se marchó a su rincón preferido.
Phury los miró a todos y dijo:

—Viendo que estamos todos, nuestro señor les va a comunicar lo que se decidió y lo que las hembras opinaron. Son todo tuyos —dijo, agradecido de pasarle el mando de la situación.
Wrath giró hacia su hermano. Realmente se había librado de la situación y le dejaba la tarea más difícil a él.

—Bueno —suspiró, por algo lideraba la Hermandad, o mejor dicho, lo obligaban a liderarla—. Hermanos, como se podrán imaginar las cosas no fueron para nada fáciles y las hembras fueron huesos duros de roer —con tan solo recordarlo sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—Al grano, Wrath —dijo Zsadist impaciente, desde donde se encontraba en la oscuridad.
Wrath lo miró molesto
—Zsadist tu tendrás tu tarea especial, y este aviso es para todos los que hayan sido elegidos.
—¿Hablas de haber sido elegidos por ellas? —Preguntó ilusionado Butch, tomando otro trago de whisky.
—Nadie te quiere más que yo, Poli —dijo Vishous divertido, palmeándole la espalda.
—Muérdeme, vampiro —respondió el Poli, gruñendo.
—Por favor, hermanos, escuchemos a Wrath, esto no es broma —les dijo serio Phury.
—Como decía, Z eres el entrenador de una de las hembras y tu deber será entrenarla en la lucha y…
—No —dijo Z, interrumpiéndolo de manera brusca—. Me importa una mierda tu linaje y quién cuernos seas, mi respuesta a eso es no.
—Lo mismo dijo ella —le contestó un muy molesto Wrath.
—Porque es una hembra inteligente —dijo Zsadist.
—Lo digo por una única vez, esto no está en discusión, cada hermano que tenga a una de las hembras a su cuidado deberá aceptarlo.
Zsadist lo miró enfadado
—Cómo si tú hubieras aceptado a una —soltó entre dientes.
—Y lo hice, Z —dijo con pesadez—. Desde este momento estas a cargo de Nessa, por ella responderás y te lo advierto, no quiero problemas.

Wrath miró a lo que creía era Z, y comprendió el enojo del hermano.
Él era el que más problemas tenía para relacionarse con los demás, y ahora estar a cargo de una hembra, que además era una guerrera, era demasiado. Solo rogaba a la Virgen Escriba que esto terminara bien.

Se frotó los ojos por debajo de los lentes oscuros y cuando quiso volver a hablar con Z, se dio cuenta que ya se había marchado, algo que era propio de él.

—¿Cómo fue la elección? —preguntó Butch ansioso, terminando su bebida.
—Yo propuse un sorteo y uno de los primeros favorecidos fuiste tú —dijo Phury.
—Bueno, no voy a discutir sobre eso. ¿A qué hembra "cuidaré"? —preguntó Butch.
—Es una de las morenas, se llama Kytara.

El rostro de Butch se volvió púrpura. La recordaba, era la que lo había llamado híbrido, y ahora estaba en sus manos. Todavía la podía ver como si estuviera en ese preciso momento frente a él, esa melena larga negra ondulada, que enmarcaba un rostro ovalado con unos enormes ojos azules, que tranquilamente harían que otro macho se perdieran en ellos. Labios gruesos que prometían horas de placer y ese cuerpo hecho para el pecado. En ese momento se juró que seria suya.
No podía ser más perfecto, le haría tragar toda esa soberbia y orgullo que tenía. Sobornaría a Fritz para que le dijera cual era su habitación y luego haría un buen uso del lanza—patatas. Vishous ya se estaba aburriendo de bombardear la habitación de Phury.

—Está bien, no tengo problemas, ¿ella ya lo sabe?
Phury miró a Wrath como tratando de ver de qué manera le iba a comunicar lo que la hembra había dicho.
—Sí y está conforme —dicho esto giró la vista hacia Vishous.
—Bueno. El poli y Z ocupados, yo no cuento ahí así que… —dijo Vishous con un tono jocoso que fue interrumpido por Wrath.
—Te equivocas en eso, hermano, tú te harás cargo de las clases de tecnología de las hembras —dijo a modo de regaño.
Vishous se sintió sumamente contrariado y molesto por la decisión del rey
—¿Tengo que hacerme cargo de las cuatro a la vez? ¿¡Estás loco!? —preguntó enfadado.
—Mide tus reacciones, V. Recuerdas con quién estas hablando, mi hermano —dijo Wrath contenidamente, pero con un deje oscuro en la voz.

Vishous asintió, sabía que con Wrath no se podía discutir cuando se encontraba de ese humor, tan cerca de estallar.
Para sentirse mejor, fulminó a Phury con la mirada, mientras pensaba en volver a destruir su ventana esa misma noche.

Rhage miró a Wrath con sospecha.

—Bien, acabas de nombrar a dos guerreras. ¿Quién se encarga de las que quedan? —preguntó un poco ansioso—. Porque me encantaría ser su entrenador.
—Entrenarás a la hembra rubia, Rhage, a la que llaman Leliel. Ella es algo especial, ya te darás cuenta porqué. No hay otro hermano mejor que tú para hacerte cargo de su entrenamiento —dijo con tono neutro Wrath.
Rhage enseguida recordó el rostro de la joven. Tenía facciones suaves y hermosas pero a su vez era dura y de apariencia fría. También recordó su cuerpo y tuvo una visión de sus largas piernas alrededor de sus caderas. Demonios, tenía que alejar esos pensamientos de su mente, él más que nadie sabía que estaba maldito. Tarea difícil le estaban encomendando, pero algo debía haber detrás de todo, tanto misterio sólo hacia que ansiara descubrir más de la guerrera.
—¿Y la otra guerrera? —preguntó con curiosidad Rhage.
Wrath gruñó por lo bajo. Sabía que debía controlarse, así que respiró profundo para luego hablar con la mayor de las calmas.
—Lo mejor será que sea entrenada por Wrath —culminó Phury—. Puede provocar un desastre natural en un abrir y cerrar de ojos y no podemos arriesgarnos a que se descontrole y terminemos todos expuestos —dijo sintiéndose mal por ser tan sincero.
Rhage miró a Wrath y Phury.
—Puede que tengan razón en eso, pero yo no preguntaba… —echó una mirada desconfiada al macho de lentes oscuros.
—No es necesario que desconfíes —dijo Wrath golpeando la mesa enojado—. Es puro interés por la Hermandad —pero su enojo no era por la desconfianza de su hermano, estaba molesto porque alguien tuviera interés por ella.

Mía. Otra vez esa palabra lo sorprendió.
Rhage se sorprendió por la reacción.

—Está bien, no iba a discutir para nada la elección de alumnas, estoy ansiando empezar el entrenamiento, ya que me asignaron a la guerrera que más me gusta —dijo sonriendo.
—No te hagas ilusiones, mi hermano, tú tienes una gran tarea por delante con esa guerrera —aclaró Phury.
—¡Ja! Pues mejor para mí. ¡Menuda guerrera me ha tocado entrenar! La hubiera elegido a ella si hubiera tenido la oportunidad —dijo risueño mientras recreaba en su mente la imagen de Leliel.
—Hermanos, ya saben cuales son sus deberes desde este momento —dijo Phury intentado alivianar el ambiente—. Cada uno hablará con la hembra que sea de su responsabilidad y verán los horarios de entrenamientos. Vishous, encárgate de poner un horario para tus clases, y yo lo haré para las mías, que serán las de instrucción de armas.
—¿Alguien tiene alguna duda? —preguntó Wrath, más por compromiso que por interés.
Los hermanos se miraron unos a otros y hubo un coro de “No” en la habitación.
—Entonces nos veremos luego —soltó Wrath, cansado.
Todos salieron de la habitación, con más dudas que certezas, con más preguntas de lo normal y con algo mucho más preocupante: Con miedo a lo que el destino le tuviera preparado a cada uno de ellos.
Dentro del estudio el macho de lentes oscuros se recostó en la silla, pensativo. Todavía no le cabía en la cabeza como en tan solo unas horas todo su mundo había cambiado
A lo lejos se escuchó un trueno, un aviso de la tormenta que se avecinaba. Solo esperaba que la tormenta que comenzaba a vivir la Hermandad alguna vez tuviera fin. Algo que hoy realmente dudaba.

martes, 28 de julio de 2015

Imposible. Capitulo 9. By Mary Blood.



Viene de capitulo 8.

CAPITULO 9.


Laurë temblaba como una hoja a medida que se acercaba al gran comedor donde iba a servirse la cena. Los elfos no eran dados a alimentarse en abundancia, no lo necesitaban...pero aquella hora era el momento en el cual  aprovechaban para reunirse todos los moradores de la corte, donde se compartían los momentos de recreo mientras la paz perduraba. Y donde se honraba a los invitados y visitantes como ella.

Se miró por enésima vez a sí misma y a su aspecto y suspiró. ¿ Le complacería a él la elección que había hecho? Dios. ¿ Cómo podía estar tan nerviosa? Se miró las manos extendidas y estas se negaban a dejar de temblarle.

Cómo para coser a alguien o algo, pensó con burla. Respiró profundamente y se repitió otra vez que aquello no era algo que no hubiera hecho ya anteriormente.

Sólo que esta vez iba a estar frente aquel al que había "atacado" horas antes.

¿ Como reaccionará cuando me vea? ¿ Qué hará? ¿ Qué debo hacer yo? ¿ Debo hablarle...o mantener las distancias? Le he atacado antes, quizá no quiera ni mirarme. Si claro, como si un cepillo de pelo fuera una gran arma. No seas estúpida, si un cepillo de pelo fuera a dañar a un elfo, el mísmisimo Morgoth provehería a su ejercito de miles de aquellas armas.
Eso sí la hizo sonreir y darse cuenta que su mente rayaba ya  en la locura.

¡ Basta ya!

Esas y muchas otras eran las preguntas que no dejaba de hacerse una y otra vez, además de comprobar continuamente su aspecto . Ireth había elegido para ella un vestido de color azul pálido para la ocasión, adornado con bordados de oro en lengua Quenya, no Sindar.

– Nuestro Rey adora su lengua, aunque hable Sindarin para comuncirase con la gente de la tierra media, sigue amando la suya propia que es la que hablamos en la corte y se os ha enseñado tan bien. Vuestro Sindar no es tan bueno como vuestro quenya, lo sabéis ¿ verdad? -  Ireth entonces la miró de arriba a abajo - Este vestido le complacerá, seguro-