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lunes, 1 de febrero de 2016

Las Protectoras de la Noche. Capítulos finales y epílogo.




CAPÍTULO 31.



Hacía unos segundos Wrath había seguido el rastro de Raysa, que los llevó a un viejo edificio. Lo observó de lejos, analizando todos los posibles peligros.
Sin la necesidad de volverse fue captando la presencia de sus hermanos y las guerreras. Giró brevemente la cabeza, y observó a Leliel acercándose a él.
—Está débil, puedo sentirla —le dijo con un gruñido apretando las manos con fuerza.

Leliel apretó los labios, y se pasó la mano por el cabello, revolviéndolo más. —si, lo sé. Nessa vayamos a investigar más de cerca-

La guerrera se acerco a su hermana, pero Zsadist la tomo del brazo —no, Vishous, Phury ustedes se acercan —emitió su orden sin dejar protestar a su hembra.

—ustedes vean por fuera, yo voy por Raysa —no dejo a nadie opinar sobre el tema… pronto ya había desaparecido y ahora se encontraba en uno de los pasillos de lo que funcionaba como un laboratorio. Sintió el aroma de Raysa hasta poder dar con ella.
Estaba en una fría habitación, atada de pies y manos a la cama metálica.

Raysa se removió con miedo, sentía la presencia de Wrath… pero poco creía en su instinto durante todo el día la había vuelto loca la idea de sentirlo cerca pero poco a poco las esperanzas se apagaban.

—Leelan ya estoy aquí —susurró suavemente. Deposito un beso sobre su frente. Apuro a desatarla cuando sintió pasos que se acercaban, a la vez que sentía la presencia de sus hermanos.

Phury con Vishous se materializaron detrás suyo. —Wrath no hay que perder tiempo… ya están sobre… —fueron las ultimas palabras que escuchó de los labios de Phury antes de sentir una explosión de un arma de fuego.
Los lessers habían llegado, V no se quedo quieto y comenzó a disparar con su Glock mientras gritaba sobre el estruendo que se había desatado —Wrath sácala de aquí, rápido!!!

martes, 26 de enero de 2016

Las Protectoras de la Noche. capítulos 29 y 30.




CAPÍTULO 29



Zsadist se elevó lentamente hacia la conciencia. Sentía el cuerpo dolorido y los músculos cansados, pero aparte de eso se sentía… bastante bien, de hecho. Era una sensación confusa, ya que no acostumbraba sentirse bien de una manera confortable, cálida, sana, como ahora.
Un fresco aroma llegó hasta él. Abrió los ojos y giró la cabeza en la dirección desde la que venía la dulce fragancia. Y la vio: Nessa. Los recuerdos de la noche anterior volvieron a él y la sensación de bienestar se esfumó. ¿Qué había hecho? ¿Por qué le había permitido que lo alimentara? Debía alejarla de él lo antes posible antes de dañarla irreversiblemente. Era tan pequeña y parecía tan vulnerable. Se preguntó cuantas veces se había propuesto lo mismo y no había hecho nada.
La miró atentamente. Estaba dormida sobre una butaca junto a la cama. Los muslos pegados al pecho, los brazos abrazando las piernas, la cabeza apoyada sobre las rodillas. Tenía muy buen aspecto y no veía ningún moratón en su blanca piel. Entonces eso significaba que había pasado algunos días inconsciente. Dirigió la mirada hacia su propio pecho, que estaba parcialmente cubierto por las sábanas. Sus heridas eran apenas unas marcas rosadas. Levantó lentamente una mano y se tocó el pecho. Sí, se encontraba perfectamente.

lunes, 18 de enero de 2016

Las Protectoras de la Noche. Capítulos 24,25,26,27 y 28.






CAPÍTULO 24


Raysa hacía días que se encontraba en su habitación. No quería bajar a comer. Cuando sus hermanas entraron, la encontraron hecha un ovillo, en un rincón del cuarto con las piernas pegadas a su cuerpo mientras los suaves sollozos la sacudían y las lágrimas humedecían sus mejillas. En su mente repasaba la charla que había tenido con Wrath constantemente.
Unos golpes en la puerta la sacaron del estado en que se encontraba
—¿Raysa? ¿Estás? —Era Kytara, quien desde hacía unos momentos sentía una profunda angustia que provenía de una de sus hermanas. En el camino, cuando se dirigía al cuarto de Raysa, se había cruzado con Nessa y Leliel, ya que ellas también lo habían sentido—. ¿Podemos pasar?
Raysa se incorporó lentamente mientras trataba de recomponerse y les contestó con voz ronca:
—Sí, por supuesto —dijo mientras se limpiaba el rostro con las manos tratando de borrar inútilmente el rastro de las lágrimas.
—Sí, sí, supongo que ni un kilo de maquillaje puede tapar ese desastre — dijo Leliel en broma mientras sobre una mesita dejaba un té de tilo—. Te va a hacer muy bien. Siéntate, tómalo y mientras nos cuentas por qué hace días que desapareciste de la mansión —dijo sentándola a la fuerza en el sillón.
Sonrió levemente sin poder evitarlo ante las palabras de Leliel.
—Hace algunos días cuando entrenaba, Wrath apareció allí —dijo mientras todas la miraban con cierta ironía ante sus palabras.
—Nai, nai —dijo Leliel levantándose—. Me niego a escuchar alguna de tus chanchadas y mucho menos si son en el gimnasio. Con las ideas de Ky me alcanza —dijo observando a Kytara, quien se sonrojó profundamente.

Las protectoras de la noche .Capitulo 23.






CAPÍTULO 23



Nessa miraba hacia el techo, recostada en su cama. Ya eran las cinco de la tarde y en unas horas anochecería. Había dormido profundamente toda la noche y la herida del brazo se había curado casi por completo, gracias a que se había alimentado.

Se había alimentado.

De Zsadist.

De repente, se sintió como si estuviera volando y algo en su estómago cosquilleaba sin cesar, causándole un curioso placer.

Frunció el ceño y la sensación se acabó.

Las palabras que Leliel le había dicho en el otro lado, las palabras que había logrado erradicar de su mente porque no tenían sentido, habían vuelto con fuerza a atosigarla en este manso despertar: “No puedes negar lo que te pasa con Zsadist”.

La verdad, era que le gustaría poder hacerlo, pero a las pruebas debía remitirse. Esa encuentro en los jardines, las miradas durante la reunión, cuando se alimentó.

Jamás había sentido esa necesidad por la sangre de un macho. Se había acostumbrado desde siempre a soportar la sed por largos periodos y solo se alimentaba cuando la Virgen Escriba la llevaba hasta el Primale de turno o al macho que hubiera seleccionado para la ocasión y la obligaba a ello. No es que no le gustara alimentarse, era solo que… no quería hacerlo. Pero había pasado mucho, mucho tiempo desde la última vez que hizo y estaba tan acostumbrada a ese tirón en su estómago, a la extraña sensación en la cabeza, que no se había dado cuenta de cuán al límite estaba, hasta que vio la sangre de su guerrero derramándose en ese callejón oscuro.

Su guerrero.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Las Protectoras de la Noche. Capítulos 19,20,21 y 22. Regalo de Navidad.



CAPÍTULO 19

Después de la reunión Leliel y Rhage volvieron a la habitación de él. Tenían cosas de que hablar, en realidad Leliel tenía muchas preguntas y Rhage la mayoría de las respuestas.
Una vez dentro del cuarto él se quedo apoyado sobre la puerta mientras la observaba caminar de un lado a otro. Le resultó muy gracioso, escucharla murmurar sola. Entonces se acercó a ella parándose en medio de su camino, obligándola a levantar la cabeza para mirarlo.
—¿Qué es lo que quieres saber? —Preguntó suavemente, mientras acariciaba su mejilla.
Ella negó, no podía arruinar este momento, no se lo perdonaría nunca. Entonces terminó de acortar la distancia que los mantenía lejos uno del otro.
Ambos se fundieron en un beso, lleno de ternura que la hizo sentirse más segura. Los dos sabían que era lo que estaba a punto de pasar, ella lo deseaba más que a nada en el mundo y él quería marcarla definitivamente como suya, llenarla toda de él y dejar su aroma en cada recoveco de su cuerpo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Las protectoras de la Noche. Capítulo 18



CAPÍTULO 18


Rhage apareció en el lugar que Kytara le había indicado, solo tenía que dejarse llevar por su instinto, hacía algunos días atrás había bebido de él por lo que llevaba su sangre.

Cuando entró a la habitación, se encontró con una guerrera total y completamente ajena a la guerrera que había conocido.

Se encontraba en el balcón, apoyada sobre la baranda, observando la nada. Tuvo un primer plano de su culo redondeado. Sintió como su erección crecía por debajo de sus pantalones.

Rhage reprimió un gruñido, pero ella lo escuchó.

—¿Vas a quedarte mucho tiempo más ahí parado? —Preguntó sin moverse de donde estaba.

Él sonrió, como extrañaba ese fantástico sentido de humor de su hembra. Sí, era suya y de nadie más.

—Vine a buscarte, Leliel —dijo de modo prepotente, reprimiendo las ganas que tenía de cargarla en su hombro y llevarla a la mansión.

Leliel negó divertida ante el pensamiento arcaico del macho. Recuperó su postura fría y se giró sobre su eje, para encontrarse con el rostro de él.

—No puedes negar lo que sientes por mí —susurró en sus labios, aferrando sus manos a las nalgas de ella y atrayéndola contra su cuerpo, para mostrarle lo duro que estaba por ella.

Ella cerró los ojos, por todos los cielos, necesitaba esto. Necesitaba sentirlo cerca siempre, pero entonces recordó la noche que lo hirió y todo el fuego que había encendido Rhage en ella se apagó al instante.

—No es correcto que estes aquí —dijo separándose de él.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las protectoras de la Noche. Capítulo 17.



CAPÍTULO 17




Después del castigo que Butch recibió por Kytara en la mansión las cosas estaban bastantes tranquilas. Nessa avanzaba a paso lento, muy lento con su entrenador. Raysa estaba como en una luna de miel con Wrath. Kytara seguía pidiéndole perdón a Butch por lo que tuvo que pasar, pero ninguna de ellas se olvidaba que su hermana, la más temperamental de las cuatro estaba en el otro lado.

Ninguna de las tres sabían con exactitud que es lo que había ocurrido, Rhage no hablaba del tema... es más casi que no se lo veía por la mansión.

Una mañana, por casualidad las tres coincidieron en la cocina.

Raysa estaba sentada en el taburete con una taza de café, pensativa, miró a sus hermanas y dijo con tono suave:

—Esto no puede seguir así, no sé qué pasó exactamente pero tenemos que hablar con Leliel —dijo mirando a Nessa y Kytara.

—Si no quiere explicarnos bien, pero igualmente, opto por traerla a patadas en el culo— dijo Nessa mientras comía una porción de torta.

—Y luego la atamos a una silla, y hasta que no nos cuente que pasó no la soltamos —comentó señalando con la cuchara a sus hermanas.

—Estoy contigo —Kytara estaba haciendo una bandeja para llevarle a Butch que ya pronto iba a despertar—. Es más si quieren nos ponemos en marcha.

Raysa asintió mientras terminaba su café:

—Sería buena idea, Rhage tampoco está comunicativo.

Nessa le señaló la bandeja.

—¿Le vas a llevar eso? —Preguntó extrañada.

—Era la idea, pero no, se la haré llegar por Fritz con un mensaje, Butch entenderá.

Terminó de armar la bandeja, y llamó al mayordomo dándole las indicaciones y el mensaje para Butch.

—Próxima parada, el Otro Lado —dijo Raysa desapareciendo.

Las tres aparecieron en la fuente. Después de buscar por algunos minutos y no dar con el paradero de Leliel, le preguntaron a una Elegida que estaba caminando por uno de los pasillos.

—Disculpa, no viste a... —pero la joven mujer no la dejó terminar la oración.

Las protectoras de la Noche. Capítulo 16.






CAPÍTULO 16




Kytara no cabía en sí de gozo. Desde que había estado con Butch, se sentía otra.

Lo peor había sido cuando sus hermanas se dieron cuenta. Mejor dicho, cuando sintieron el olor de la vinculación.

Tarde o temprano se iban a enterar, otra vez ese escalofrío, lo sentía cada vez que pensaba en la reacción de la Virgen Escriba, sabía que estaba condenada, se merecía un castigo. Lo que la extrañaba era que todavía no la hubiera mandado a llamar. Y era mejor no tentar a al destino.

Iba al gimnasio donde se había olvidado el mp5. Sin su música no podía estar un segundo, la ayudaba a despejarse, pero con Butch alrededor se olvidaba hasta de si era de noche o de día.

El primer entrenamiento, si se lo podía llamar así, después de estar juntos, fue una lucha entre, dejar de besarse, y pedirle por favor que dejara las manos quietas y que se concentrara en la clase, a lo que él respondió llevándola a los vestuarios. Era incorregible… Pero no cambiaria nada de su manera de ser.

¡Joder! Y desde esa vez, llegaron a un acuerdo: Los juegos para las habitaciones, y en los horarios de cacería y entrenamientos nada de besos, para no terminar cocinados por los lessers.

Empezó a sonar su móvil… llamada de Butch.

—¡Hola, pequeña! —su voz era música para sus oídos.

—Hola, guerrero, ¿qué necesitas?

—A ti, desnuda y en mi cama o en la tuya. En la que te quede más cerca.

—Butch, dijimos que nada de juegos, tenemos que salir de caza.

—Pero nos vendría bien para despejarnos —dijo imitando a un chico al que han dejado sin su juguete preferido.

—No, Butch. Por favor, compórtate —dijo regañándolo—. ¿Dónde estás?

—En el despacho Wrath, me mandó a llamar junto con los demás, ¿y tú?

—En el gimnasio, olvidé algo. ¿Dentro de dos horas nos vemos?

—Dalo por hecho, pequeña.

—Bye.

Sin darse cuenta, ya estaba en el gimnasio. Lo empezó a recorrer con la vista, tratando de encontrar el aparato. Al verlo fue hacia el, pero en el momento en que lo iba recoger sintió un escalofrió, su sexto sentido la puso alerta. Lessers. Era imposible, el sistema de seguridad de Vishous era infranqueable. Pero entonces, ¿qué era?

—Kytara.

Se dio la vuelta, pero acompañando el movimiento sacó su daga y la apuntó al intruso. En cuestión de segundos se la había apoyado en la garganta, solo necesitaba un movimiento en falso para degollarla.

—¿Quién eres? Y no me mientas.

—Soy Sheila, una elegida. Me envía la Virgen Escriba, con un recado para su señora.

martes, 8 de diciembre de 2015

Las protectoras de la Noche . Capítulo 15.




CAPÍTULO 15





Después de haber meditado las palabras durante un buen tiempo, Leliel fue al encuentro de la Virgen Escriba, que se encontraba donde siempre, en su fuente con sus aves.

—¿Para qué acudes con preguntas de las que ya sabes las respuestas? —Inquirió la Virgen Escriba.

Leliel apretó los puños fuerte, debía contenerse si quería sacar algo bueno de esta conversación.

—Mi señora —dijo casi en un susurro—. Yo quisiera que usted reconsiderara la situación…

La Virgen Escriba la interrumpió.

—No entiendo.

—Por favor, déjeme continuar —pidió Leliel mordiendo cada palabra—. Entiendo que fue un pedido explícito de mis padres. Pero creo que le he brindado todo mi apoyo a la raza, creo merecer un poco de paz.

—Guerrera, no estás en condiciones de pedir nada. Has matado a mucha gente con tu poder, y desde que te desperté, lo único que has hecho fue herir a los que se encuentran a tu alrededor —dijo furiosa pero manteniendo esa postura de señora de la alta sociedad.

Leliel estalló en furia.

—¿Y usted cree que lo hice conscientemente? ¿Cree que a cada persona inocente que maté lo hice por placer? —Preguntó gritando, haciendo que de sus manos brotaran chispas de fuego—. Tanto usted como mis padres deberían cargar con ese peso, pero no, la única idiota que lo hace soy yo.

La Virgen Escriba elevó su mano, e instantáneamente, Leliel pasó a estar estrangulada por una fuerza superior.

—No me faltes el respeto, guerrera, porque te puede ir mal.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Las Protectoras de la Noche. Capítulo 14







CAPÍTULO 14


Las cuatro hembras se encontraban en la cocina charlando de una gran cantidad de cosas sin sentido alguno. Desde que las despertaron habían tenido muchos problemas para compartir algunos minutos juntas y eso las estaba poniendo de muy mal humor, a algunas más que otras.

—Definitivamente creo que tendríamos que escaparnos —dijo Leliel mientras destapaba otra botella de cerveza—. No puede ser que si no es con ellos, no se pueda salir. ¿Quién mierda se creen que son para venir a prohibirnos salir? —Dijo muy molesta.

—¿Los reyes de su universo? —Kytara estaba cansada, hacía mucho que se debían una salida las cuatro—. ¿Creerán que somos unas idiotas? ¿Qué no nos sabemos defender? ¿Cuándo vamos a dejar de depender de ellos? —Le tendió su vaso a Leliel para que lo volviera a llenar—. Joder, yo quiero salir.

—Yo también —dijo Nessa, quien se puso de pie—. Vamos a buscar un poco de diversión. Que se jodan todos ellos —dijo más que segura de sí misma y encarando hacia la salida, mientras hacía que su ropa cambiara por un pantalón de cuero negro bien ceñido a su cuerpo, una camiseta sin manga gris y las típicas guillerminas en sus pies.

Leliel sonrió ante la actitud de su hermana.

—Por alguna razón te quiero tanto. Me gusta como piensas —dijo Leliel mientras con su mente cambiaba su camisón por una minifalda gris, un strapless negro y en sus pies conjuraba un par de botas tipo militar—. Andando. ¿Ustedes vienen? —Preguntó a Kytara y a Raysa, que todavía estaban sentadas.

jueves, 26 de noviembre de 2015

En la piel del Lobo. capítulo 13 y Epílogo.By Calista.


AVISO: ESCENA PARA MAYORES DE 18 AÑOS. LENGUAJE ADULTO.

CAPITULO 13





Calista se encontraba en la terraza mirando la playa.

Ni bien había llegado se había duchado, puesto unos jeans, una playera y descalza había caminado hacia la terraza, deslizándose en uno de los sillones mientras observaba el atardecer. No se había movido desde entonces, no sentía el viento frío contra su piel, las lágrimas tampoco habían dejado de deslizarse por su rostro. Cuando Julian fue devuelto al libro, sintió un dolor profundo del que pensó no iba a recuperarse, pero ese dolor no era nada en comparación con el que estaba sintiendo. Los sentimientos eran tan fuertes que se sentía desgarrada por dentro. Simplemente quería dormir y olvidarse de todo, pero cada vez que cerraba los ojos el rostro de Fang aparecía en su mente, su cuerpo recordaba sus caricias… Y las lágrimas y el dolor volvían con más fuerza.

Tenía que decidir qué hacer, aún no estaba lista para enfrentarlo, pero no podía olvidar lo que le sucedería al were cuando acabara el tiempo, se sentía tan culpable, tan egoísta, pero no podía vivir sabiendo que era la elección obligada de los destinos, no la del corazón.

Suspiró, limpiándose las lágrimas.

Fang acababa de destellar en la sala, recorrió con la mirada la estancia buscando a la joven, estaba por ir hacia los dormitorios cuando vió la puerta de la terraza abierta, supo que Pecas estaba allí, con los nervios a flor de piel se encaminó hacia allí. Lo que vió le estrujó el corazón, la joven estaba acurrucada en un sillón con la mirada perdida, los ojos rojos, hinchados de tanto llorar, la nariz colorada, y a pesar de eso, Fang no había visto nada tan bonito pensó mientras suspiraba de alivio al verla. Oh lobo, yo que tú estaría preocupado mas que aliviado, esto no va a ser tarea fácil le dijo la vocecita.

Tragando con dificultad, mientras juntaba coraje, decidió hablarle.

—Está bastante fresco aquí. Deberías entrar —dijo con voz ronca.

Calista estaba tan absorta en sus pensamientos que no sintió la presencia del lobo, cuando escuchó la voz dio un respingo mientras giraba rápidamente y se incorporaba.

—¿Qué haces aquí Fang? ¿Cómo me encontraste? —Preguntó con la voz ronca, mientras se pasaba la mano por el rostro trataba de limpiarse todo rastro de lágrimas.

Fang se acercó y se maldijo mentalmente cuando vio que la joven retrocedía.

Las protectoras de la noche. Capítulo 12.



Viene de Capítulo 11

CAPÍTULO 12

Zsadist se encontraba en el vestíbulo de la mansión esperando a que el sol se pusiera, para lo que faltaban solo cinco minutos.
Allí se encontraba también el resto de la Hermandad y tres guerreras, las dos rubias y la morena alta. No había ni rastros de la pequeña hembra.
En parte, se alegraba de que no estuviera allí. Era extraña. Cuando cualquier mujer habría dado todo lo que tenía para alejarse de él, ella lo perseguía allí donde estuviera. Tal vez solo fuera obstinación, después de todo, se suponía que era el encargado de entrenarla y había pasado por alto ese deber olímpicamente. Pero por la Sagrada Virgen que ella se había encargado, a su manera, de hacérselo cumplir.
Pero claro, si era obstinada, él podía serlo mucho más. Había quedado demostrado en ese último entrenamiento. Había olido su furia y su frustración, ese olor se había hecho cada vez más denso hasta que por fin explotó y le había lanzado una patada.

sábado, 21 de noviembre de 2015

En la piel del Lobo.Capítulo 12 . By Calista.

Viene de capitulo 11

CAPITULO 12



Calista despertó sola en la cama.

Decepcionada y un poco asustada recordando las palabras que abandonaron sus labios la noche anterior giró hacia el lugar donde había dormido Fang.

Nada. Las marcas en la almohada mostraban que no hacía mucho que se había marchado.

Se sentó en la cama y giró para ver la hora y sonrió.

Junto al despertador había una rosa roja y una nota, la tomó y la leyó mientras sentía la dulce fragancia de la rosa.




Tuve que ir a hacer unos trámites así puedo estar libre esta noche. Te veías tan bonita que no quise despertarte. Si necesitas algo Pecas puedes localizarme en el celular, si nuestro plan sigue en pie, nos vemos esta noche en tu departamento. También quiero que esta noche, nuestra noche sea especial, hay algo importante que quiero decirte.

Fang

martes, 17 de noviembre de 2015

Las protectoras de la noche. Capítulo 11.



Viene de Capitulo 10 

CAPÍTULO 11




Raysa suspiró adormilada y se desperezó lentamente, dio un suave respingo al sentir sus músculos algo doloridos.
Un sonrojo general cubrió su cuerpo al recordar el por qué. Se dio vuelta en la enorme cama y encontró el otro lado vacío, todavía podía sentir el aroma de Wrath, pero sabía que no estaba en la habitación.
Frunció el ceño al sentir una puntada en el corazón al darse cuenta de que a pesar de lo sucedido anoche, se había marchado sin despertarla.
Unos golpes en la puerta la sacaron bruscamente de sus pensamientos.
—Raysa, ¿estás? —Otro golpe más, sabía que su hermana no se iría hasta saber de ella, Kytara simplemente era así.
—Pasa, Kytara —dijo suspirando y cubriéndose más con las sábanas.
—Permiso. ¿Cómo estás, hermana? —Se acercó a la cama y se sentó a su lado.
Raysa se sonrojó levemente y algo incómoda le respondió:
—Bien, por supuesto. ¿Por qué lo preguntas?
—Tu… cama desarreglada… Perfume raro… Y hace un rato vi salir a Wrath —sonriendo le dijo—: Suéltalo ya.
—¿Viste salir a Wrath? ¿Sabes a dónde fue? —Preguntó antes de darse cuenta de las tontas preguntas que salieron de su boca. Demonios, ¿qué me pasa? Me estoy comportando como una tonta hembra en vez de como la guerrera que soy.
—Sí para la primera pregunta y no para la que queda —Kytara se destornillaba de la risa, jamás a Raysa la había visto así—. ¿Qué pasa, hermanita? ¿Wrath caló hondo en ti?
—No seas tonta, Kytara, somos guerreras, no nos interesamos por ese tipo de cosas. Pregunté sólo por curiosidad, por mí puede irse a cualquier lado, nos despertaron para pelear y no para divertirnos. Además sabes que no dejo que nadie se acerque tanto a mí como para que me importe realmente, sólo ustedes tienen lugar en mi corazón, hermana —dijo mientras trataba de callar la voz que internamente gritaba muy fuerte ¡Mentirosa!, estaba dolida porque se hubiera marchado sin decirle nada como si lo de ellos no hubiera sido más que un simple revolcón.
—Lo que tú digas, pero no te engañes —Kytara empezó a mirar la habitación—. ¿Has cambiado el perfume que usas? Porque es un extraño olor el que siento en tu recámara.
Raysa la miró sonrojada mientras le decía:
—¿Eso es con doble sentido? Sabes que no uso perfume, Kytara.

En la piel del Lobo. capítulo 11. By Calista.



AVISO: ESCENA CON CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS


CAPÍTULO 11




Calista despertó con un horrible dolor de cabeza a la mañana siguiente. Con un gemido miró la hora, soltó una maldición de lo más pintoresca al ver lo tarde que era, se levantó y se dirigió al baño a toda prisa.

A la media hora salió de la habitación con unos shorts blancos, una camiseta negra sin mangas negra y zapatillas, se dirigió a la cocina y se preparó café.

Fang llegaría en un rato y ella todavía tenía que cocinar pensó dando un suspiro. ¿En qué diablos estaba pensando cuando le dijo que cocinaría? Con una idea en la cabeza fue hasta la biblioteca y tomó un libro de cocina que Gise le había obsequiado como broma. Se encogió de hombros mientras lo abría y se dirigía a la cocina. Después de todo… ¿Qué tan difícil podía ser cocinar? Era un diosa después de todo, se dijo por dentro con satisfacción mientras iba sacando las cosas de la heladera y se dispuso a preparar un delicioso almuerzo para su lobo.

Fang recorrió con la mirada el campamento, todo estaba tranquilo. Se entretuvo hablando con sus hermanos y con Kyra, media hora después decidió marcharse, quedaron en encontrarse esa noche en el departamento de Calista para la reunión.

Se transportó a la sala de Calista, maldiciendo al sentir el olor a quemado que asaltó sin piedad su nariz, giró buscando el origen del olor, preocupado por la joven se encaminó rápidamente a la cocina y abrió los ojos con horror antes de que se le escapara una carcajada.

Calista estaba sentada en el suelo de la cocina con una bandeja con algo quemado en su interior que no pudo descifrar qué era, el rostro cubierto de manchas y de ¿lágrimas? Notó mientras se borraba la sonrisa, se acercaba preocupado y se arrodillaba junto a ella.

—¿Bebé que pasó? ¿Por qué lloras? —preguntó limpiándole las lágrimas con el pulgar.

Calista sorbió mientras los ojos azules se llenaban de lágrimas nuevamente.

—Quería hacerte el almuerzo —gimió—. Fue horrible Fang, no puedo hacer nada —le dijo apesadumbrada—. Soy un completo desastre en la cocina, además de otras cosas —sollozó mientras se tapaba el rostro con las manos— ¿Porqué soy tan torpe? ¿Qué hice para me sucedan estas cosas? No puedo caminar sin tropezarme, no pasa un día que no me resbale en la bañera, siempre en el mismo sitio, si hay un accidente en la zona, lo más probable es que esté yo implicada y si no sucede lo provoco —dijo con voz llorosa mientras sacudía la cabeza.

El corazón de Fang se llenó de un deseo de protegerla tan grande que se le hizo un nudo en la garganta. Sin decir palabra, la levantó y la abrazó mientras le acariciaba la cabeza, tratando de tranquilizarla.

—Bebé no sabía que te sintieras así —murmuró—. No eres torpe cielo —le dijo mientras Calista se apartaba y lo miraba escéptica—. Está bien, eres un pelín torpe —admitió—, pero no es un defecto, es algo que forma parte de ti, así como lo es tu ternura, tu inocencia y esa dulzura que me provoca abrazarte y protegerte Pecas —le dijo mirándola a los ojos—. Lo siento cielo, pero esa torpeza de la que reniegas, sencillamente me vuelve loco —reconoció con una pícara sonrisa.

—¿Lo ves? Admites que te vuelve loco —murmuró triste, dando un largo suspiro—. Si vas a permanecer a mi lado, vas a necesitar un seguro de vida Kattalakis —le dijo mientras apoyaba la frente contra la del lobo.

Fang soltó una risita.

—Me vuelve loco Cal pero no de esa manera que piensas, adoro tu torpeza, adoro estar allí para cuidarte —le dijo como si fuera la cosa más natural del mundo.

Calista sintió que su corazón se detenía ante esas palabras. ¿Sería posible que le dijera que la amaba? ¿Estaría sintiendo lo mismo que ella? Pensó para sus adentros, antes de que su corazón se desinflara con sus siguientes palabras.

—¿Qué te parece si ordenamos pizza? Por cierto hablando de comida… —le dijo dándole un beso breve en los labios—. No se te habrá ocurrido cocinar para la reunión de esta noche ¿No? —la miró dubitativo, ganándose un golpe en el hombro.— ¡Ouch!. Sólo me estaba asegurando —murmuró mientras se frotaba el lugar del golpe.

Calista lo miró irónica.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Las protectoras de la Noche. Capítulo 13.



viene de capítulo 12

CAPÍTULO 13




Hacía una semana que Butch no veía a Kytara y eso lo tenía preocupado.

Le había mandado a decir con Fritz que no podría asistir a las prácticas.

Cada vez que se acercaba para hablarle, ella buscaba una excusa para irse; si no era una de sus hermanas que la necesitaba, era algo que no había entendido de las clases de Phury o Vishous.

Eso lo volvía loco. Desde la última vez que habían estado juntos, había tenido la sensación de que estaba haciendo avances con ella. Pero no, otra vez recibía un portazo en el rostro. Ya estaba cansado de las hembras.

Primero Marissa con su frialdad y su manera apasionada de entregarse, pero luego, cuando pretendía sacar a la luz aquella relación, escapaba y tenía por toda respuesta un "Lo siento".

Pero no pasaría otra vez por ese papel. La guerrera le debía una explicación.







Kytara se encontraba en el gimnasio practicando con la bolsa de boxeo un poco de Kick Boxing, era uno de los deportes que más le gustaba.

Se lo había enseñado Butch.

Maldición. Otra vez pensando en él.

¡Ya basta! Se dijo mentalmente, reanudando la práctica.

Estaba tan concentrada en sus ejercicios que no escuchó que la puerta del gimnasio había sido abierta y luego cerrada con una traba.

—Por fin te encuentro —Butch la miraba, no podía dudar que era hermosa, ese cabello negro que enmarcaban una cara ovalada y sus ojos que en ese momento no expresaban nada.

—Perdón…

—No, guerrera, quiero que me digas en este preciso momento por qué estás huyendo —lo dijo sin dejar de mirarla y sin aminorar la marcha hacia ella, quería que se lo dijera mirándole a los ojos.

—Yo no huyo de nadie, guerrero, que eso te quede claro —dijo clavándole un dedo en el pecho. Butch lo retiró de un zarpazo.

—Entonces dime, ¿por qué te escondes? —Preguntó tomándola de los brazos, no quería que escapara, quería tocarla.

—Primero y principal, quítame las manos de encima —sus ojos empezaron a pasar de su habitual azul a un violeta tormentoso—. ¿Quién te crees que eres para venir y hacerme preguntas? —Le gritó con rabia, ya cansada.

martes, 10 de noviembre de 2015

Las protectoras de la noche. capítulo 10.




Viene de Capítulo 9 

CAPÍTULO 10


Hacía una hora que habían abandonado la mansión. Desde entonces Leliel no había pronunciado palabra, por el contrario, Rhage intentaba que hablara de algo. Pero si había que reconocerle algo a la guerrera, era su terquedad. Suspiró, ya cansado y molesto por la situación.

—Creo que se nos haría mucho más corta la noche si habláramos de algo —Dijo intentando aminorar la tensión entre ellos.

—No me gusta conversar mientras patrullo —dijo ella muy seca—. Si quieres hacer relaciones sociales, puedes irte a buscar a otra persona, nadie se va a enterar de que no estabas conmigo —habló Leliel mientras apresuraba el paso intentando dejarlo atrás, lo cual era bastante complicado debido a las zancadas que él daba.

—¿No puede haber una tregua? —Dijo tomándola del brazo, que estaba cubierto por un guante, y girándola para que lo viera de frente—. Vamos, Lel, una tregua —habló en un tono bajo y seductor.

Ella se soltó de su agarre de manera brusca.

—Punto número uno —dijo marcando con su dedo—, para ti soy Leliel. Y punto número dos —dijo volviendo a marcar con su otro dedo—, ¿qué parte de “No”, no has entendido? —Preguntó con ironía—. ¿Es que acaso quieres que te empareje la otra nalga?

Rhage siseó recordando el dolor.

—Mmm… voy a comenzar a pensar que estás cortejándome —dijo divertido—. Siempre te comportas así con los machos, ¿no? Ahora entiendo por qué estás sola —habló antes de poder frenar sus palabras. Definitivamente seguía cagando la situación entre ellos.

Se preparó, esperando que lo atacara con algo, pero no recibió nada de eso… Ella solamente se limitó a adelantarse para caminar sola.

Leliel sintió una punzada de dolor por la realidad que le había hecho ver. Era verdad, ella estaba sola porque tenía un carácter de mierda, porque jamás había sido una hembra muy social. No tenía un físico atractivo, tenía el cuerpo muy trabajado para ser una hembra. Y sobre todo estaba maldita.

Hacía quinientos años atrás era un guerrero y nunca nadie habría estado tan demente como para fijarse en ella como una hembra. Era muy respetada, pero solo por ser un guerrero y defender a la raza. Jamás había sentido el cariño de un macho, jamás ninguno había querido emparejarse con ella. Siempre le tuvieron miedo… Por supuesto que no los culpaba, ¿quién querría estar cerca de alguien que podía explotar, literalmente, en cualquier momento?

—El hecho de que esté sola es una decisión mía, pura y exclusivamente mía —giró sobre sus talones y lo miró a los ojos—. Comienza a controlar esas palabras, porque no siempre puedo contener mis ganas de convertirte en extra crujiente.

En la piel del Lobo. By Calista. Capítulo 9.



AVISO: CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS. 



CAPÍTULO 9


viene de capítulo 8


Dos noches después…




Calista estaba sentada en el sofá mirando una película y comiendo palomitas cuando una voz la hizo sentarse derecha desparramando las palomitas por todas partes.

—¡Calista Dikastis que diantres haces sentada en ese sofá! —le dijo una muy enfadada Kyra.

Calista se llevó la mano al corazón tratando de serenarse.

—¡Diablos Ky! Si no fuera inmortal, estaría seriamente preocupada porque casi me matas del susto. —Gruñó molesta mientras se sacudía la comida.

—No contestaste mi pregunta hermanita —arremetió mientras se paraba enfrente con las manos en la cintura—. ¿Qué diablos haces sentada con tanta calma en ese sofá?

La joven diosa la miró como si estuviera loca. Después se enfadan conmigo, pero evidentemente el despiste es de familia pensó para sus adentros antes de responderle con mucha lentitud para que la entendiera.

—Aparentemente estaba mirando una película justo en el momento en que decidiste hacer tu maquiavélica aparición —le recordó.

—No, no, no Calista… era una pregunta retórica —le dijo suspirando—. Me refería a que sé que no hablaste con Fang aún, por eso mi pregunta. —Le explicó ahora ella con lentitud a su hermana pequeña. Si no fuera porque conocía a su hermana diría que su comportamiento era ex profeso.

Calista bajó la mirada avergonzada, mientras el rubor le teñía las mejillas.

—Todavía no junté coraje para… él tampoco me llamó y…

lunes, 9 de noviembre de 2015

En la piel del Lobo. Capítulo 10. By Calista.




Viene de Capítulo 9



CAPITULO 10




Al día siguiente Calista tuvo el despertar más dulce de su vida, claro, era la primera vez que dormía realmente con alguien.

Unas suaves caricias en la espalda desnuda la hicieron gemir y abrir lentamente los ojos. Tenía la piel sensible aún de la noche anterior.

Giró el rostro y descubrió el rostro pícaro de Fang que la estaba mirando totalmente vestido, sentado del otro lado de la cama.

—¿Sabes que haces unos adorables ruiditos cuando duermes? Son casi similares a un ronroneo —le dijo divertido mientras besaba suavemente los labios femeninos.

Calista se ruborizó mientras se incorporaba y se cubría con la sábana.

—No es cierto… ¿Es una forma sutil de decirme que ronco, lobo? —le preguntó mientras se estremecía ante el contacto de los pétalos de una rosa blanca que el were deslizaba por su cuello.

Fang rió ronco.

—Puede ser… —le dijo mientras se ganaba una palmadita de la joven—, pero no voy a meterme en ese escabroso terreno, donde definitivamente podría salir perdiendo —gimió mientras la joven deslizaba una mano bajo la camiseta roja que tenía puesta esa mañana—. Te preparé el desayuno —siguió con la voz entrecortada al sentir las manos recorriéndolo con pereza.

Instantáneamente Calista dejó de acariciarlo y se sentó en la cama mirando detrás de su cuerpo hasta divisar la bandeja que estaba en el suelo, definitivamente más interesada en comer que en otra cosa, haciéndolo suspirar con resignación.

—Pecas verdaderamente sabes como mantener a raya el orgullo de un hombre —le dijo fingiendo estar dolido.

La joven lo miró culpable.

—Lo siento Fang, es que de verdad tengo apetito…

El lobo soltó una carcajada antes de interrumpirla pasándole la mano por el rostro con ternura.

—Sólo te perdono por dos motivos, primero porque también tengo apetito y segundo porque esta noche vas a compensarme, vas a hacer algo por mí —le dijo mientras la miraba expectante.

Calista lo miró con los ojos entornados.

—Creo que anoche hicimos varias cosas…

miércoles, 28 de octubre de 2015

Las protectoras de la noche . Capítulo 9.



CAPÍTULO 9



AVISO: ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS PARA MAYORES DE 18 AÑOS.



Raysa seguía dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. No sabía el motivo, pero por más que lo intentaba, no se relajaba completamente. Se sentía ansiosa, expectante, como si algo fuera a suceder en cualquier momento.

Apartó las mantas y se levantó de la cama, quizás si daba un paseo o encontraba algo que le entretuviera, el cansancio la vencería y podría dormir.

Tomó la bata blanca que estaba a los pies de la cama y se la puso encima del pijama, no creía que hubiera nadie por la casa a esas horas, pero de todas formas no estaba de más cubrirse un poco.

Dudó unos segundos más y sacudiendo levemente la cabeza salió de la habitación.

Caminó sin rumbo fijo, bajó lentamente las escaleras y se encaminó hacia la biblioteca, que se encontraba en el estudio de Wrath.

La casa estaba en silencio.

Entró al estudio y se dirigió hacia los estantes con libros, pero algo la hizo volverse con sorpresa.

Wrath la miraba fijamente desde uno de los sillones mientras fumaba.

Demonios, dijo el macho para sus adentros. Era como si la hubiese llamado. Desde la noche en el ZeroSum, la hembra estaba en sus pensamientos. Cada entrenamiento se estaba convirtiendo en una tortura, tener su cuerpo cerca, tocarla, sentir su aroma. Gruñó por lo bajo molesto.

—Wrath, pensé que no había nadie… Yo…