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lunes, 1 de febrero de 2016
Las Protectoras de la Noche. Capítulos finales y epílogo.
CAPÍTULO 31.
Hacía unos segundos Wrath había seguido el rastro de Raysa, que los llevó a un viejo edificio. Lo observó de lejos, analizando todos los posibles peligros.
Sin la necesidad de volverse fue captando la presencia de sus hermanos y las guerreras. Giró brevemente la cabeza, y observó a Leliel acercándose a él.
—Está débil, puedo sentirla —le dijo con un gruñido apretando las manos con fuerza.
Leliel apretó los labios, y se pasó la mano por el cabello, revolviéndolo más. —si, lo sé. Nessa vayamos a investigar más de cerca-
La guerrera se acerco a su hermana, pero Zsadist la tomo del brazo —no, Vishous, Phury ustedes se acercan —emitió su orden sin dejar protestar a su hembra.
—ustedes vean por fuera, yo voy por Raysa —no dejo a nadie opinar sobre el tema… pronto ya había desaparecido y ahora se encontraba en uno de los pasillos de lo que funcionaba como un laboratorio. Sintió el aroma de Raysa hasta poder dar con ella.
Estaba en una fría habitación, atada de pies y manos a la cama metálica.
Raysa se removió con miedo, sentía la presencia de Wrath… pero poco creía en su instinto durante todo el día la había vuelto loca la idea de sentirlo cerca pero poco a poco las esperanzas se apagaban.
—Leelan ya estoy aquí —susurró suavemente. Deposito un beso sobre su frente. Apuro a desatarla cuando sintió pasos que se acercaban, a la vez que sentía la presencia de sus hermanos.
Phury con Vishous se materializaron detrás suyo. —Wrath no hay que perder tiempo… ya están sobre… —fueron las ultimas palabras que escuchó de los labios de Phury antes de sentir una explosión de un arma de fuego.
Los lessers habían llegado, V no se quedo quieto y comenzó a disparar con su Glock mientras gritaba sobre el estruendo que se había desatado —Wrath sácala de aquí, rápido!!!
martes, 26 de enero de 2016
Las Protectoras de la Noche. capítulos 29 y 30.
CAPÍTULO 29
Zsadist se elevó lentamente hacia la conciencia. Sentía el cuerpo dolorido y los músculos cansados, pero aparte de eso se sentía… bastante bien, de hecho. Era una sensación confusa, ya que no acostumbraba sentirse bien de una manera confortable, cálida, sana, como ahora.
Un fresco aroma llegó hasta él. Abrió los ojos y giró la cabeza en la dirección desde la que venía la dulce fragancia. Y la vio: Nessa. Los recuerdos de la noche anterior volvieron a él y la sensación de bienestar se esfumó. ¿Qué había hecho? ¿Por qué le había permitido que lo alimentara? Debía alejarla de él lo antes posible antes de dañarla irreversiblemente. Era tan pequeña y parecía tan vulnerable. Se preguntó cuantas veces se había propuesto lo mismo y no había hecho nada.
La miró atentamente. Estaba dormida sobre una butaca junto a la cama. Los muslos pegados al pecho, los brazos abrazando las piernas, la cabeza apoyada sobre las rodillas. Tenía muy buen aspecto y no veía ningún moratón en su blanca piel. Entonces eso significaba que había pasado algunos días inconsciente. Dirigió la mirada hacia su propio pecho, que estaba parcialmente cubierto por las sábanas. Sus heridas eran apenas unas marcas rosadas. Levantó lentamente una mano y se tocó el pecho. Sí, se encontraba perfectamente.
lunes, 18 de enero de 2016
Las Protectoras de la Noche. Capítulos 24,25,26,27 y 28.
CAPÍTULO 24
Raysa hacía días que se encontraba en su habitación. No quería bajar a comer. Cuando sus hermanas entraron, la encontraron hecha un ovillo, en un rincón del cuarto con las piernas pegadas a su cuerpo mientras los suaves sollozos la sacudían y las lágrimas humedecían sus mejillas. En su mente repasaba la charla que había tenido con Wrath constantemente.
Unos golpes en la puerta la sacaron del estado en que se encontraba
—¿Raysa? ¿Estás? —Era Kytara, quien desde hacía unos momentos sentía una profunda angustia que provenía de una de sus hermanas. En el camino, cuando se dirigía al cuarto de Raysa, se había cruzado con Nessa y Leliel, ya que ellas también lo habían sentido—. ¿Podemos pasar?
Raysa se incorporó lentamente mientras trataba de recomponerse y les contestó con voz ronca:
—Sí, por supuesto —dijo mientras se limpiaba el rostro con las manos tratando de borrar inútilmente el rastro de las lágrimas.
—Sí, sí, supongo que ni un kilo de maquillaje puede tapar ese desastre — dijo Leliel en broma mientras sobre una mesita dejaba un té de tilo—. Te va a hacer muy bien. Siéntate, tómalo y mientras nos cuentas por qué hace días que desapareciste de la mansión —dijo sentándola a la fuerza en el sillón.
Sonrió levemente sin poder evitarlo ante las palabras de Leliel.
—Hace algunos días cuando entrenaba, Wrath apareció allí —dijo mientras todas la miraban con cierta ironía ante sus palabras.
—Nai, nai —dijo Leliel levantándose—. Me niego a escuchar alguna de tus chanchadas y mucho menos si son en el gimnasio. Con las ideas de Ky me alcanza —dijo observando a Kytara, quien se sonrojó profundamente.
Las protectoras de la noche .Capitulo 23.
CAPÍTULO 23
Nessa miraba hacia el techo, recostada en su cama. Ya eran las cinco de la tarde y en unas horas anochecería. Había dormido profundamente toda la noche y la herida del brazo se había curado casi por completo, gracias a que se había alimentado.
Se había alimentado.
De Zsadist.
De repente, se sintió como si estuviera volando y algo en su estómago cosquilleaba sin cesar, causándole un curioso placer.
Frunció el ceño y la sensación se acabó.
Las palabras que Leliel le había dicho en el otro lado, las palabras que había logrado erradicar de su mente porque no tenían sentido, habían vuelto con fuerza a atosigarla en este manso despertar: “No puedes negar lo que te pasa con Zsadist”.
La verdad, era que le gustaría poder hacerlo, pero a las pruebas debía remitirse. Esa encuentro en los jardines, las miradas durante la reunión, cuando se alimentó.
Jamás había sentido esa necesidad por la sangre de un macho. Se había acostumbrado desde siempre a soportar la sed por largos periodos y solo se alimentaba cuando la Virgen Escriba la llevaba hasta el Primale de turno o al macho que hubiera seleccionado para la ocasión y la obligaba a ello. No es que no le gustara alimentarse, era solo que… no quería hacerlo. Pero había pasado mucho, mucho tiempo desde la última vez que hizo y estaba tan acostumbrada a ese tirón en su estómago, a la extraña sensación en la cabeza, que no se había dado cuenta de cuán al límite estaba, hasta que vio la sangre de su guerrero derramándose en ese callejón oscuro.
Su guerrero.
jueves, 24 de diciembre de 2015
Las Protectoras de la Noche. Capítulos 19,20,21 y 22. Regalo de Navidad.
CAPÍTULO 19
Después de la reunión Leliel y Rhage volvieron a la habitación de él. Tenían cosas de que hablar, en realidad Leliel tenía muchas preguntas y Rhage la mayoría de las respuestas.
Una vez dentro del cuarto él se quedo apoyado sobre la puerta mientras la observaba caminar de un lado a otro. Le resultó muy gracioso, escucharla murmurar sola. Entonces se acercó a ella parándose en medio de su camino, obligándola a levantar la cabeza para mirarlo.
—¿Qué es lo que quieres saber? —Preguntó suavemente, mientras acariciaba su mejilla.
Ella negó, no podía arruinar este momento, no se lo perdonaría nunca. Entonces terminó de acortar la distancia que los mantenía lejos uno del otro.
Ambos se fundieron en un beso, lleno de ternura que la hizo sentirse más segura. Los dos sabían que era lo que estaba a punto de pasar, ella lo deseaba más que a nada en el mundo y él quería marcarla definitivamente como suya, llenarla toda de él y dejar su aroma en cada recoveco de su cuerpo.
viernes, 18 de diciembre de 2015
Las protectoras de la Noche. Capítulo 18
CAPÍTULO 18
Rhage apareció en el lugar que Kytara le había indicado, solo tenía que dejarse llevar por su instinto, hacía algunos días atrás había bebido de él por lo que llevaba su sangre.
Cuando entró a la habitación, se encontró con una guerrera total y completamente ajena a la guerrera que había conocido.
Se encontraba en el balcón, apoyada sobre la baranda, observando la nada. Tuvo un primer plano de su culo redondeado. Sintió como su erección crecía por debajo de sus pantalones.
Rhage reprimió un gruñido, pero ella lo escuchó.
—¿Vas a quedarte mucho tiempo más ahí parado? —Preguntó sin moverse de donde estaba.
Él sonrió, como extrañaba ese fantástico sentido de humor de su hembra. Sí, era suya y de nadie más.
—Vine a buscarte, Leliel —dijo de modo prepotente, reprimiendo las ganas que tenía de cargarla en su hombro y llevarla a la mansión.
Leliel negó divertida ante el pensamiento arcaico del macho. Recuperó su postura fría y se giró sobre su eje, para encontrarse con el rostro de él.
—No puedes negar lo que sientes por mí —susurró en sus labios, aferrando sus manos a las nalgas de ella y atrayéndola contra su cuerpo, para mostrarle lo duro que estaba por ella.
Ella cerró los ojos, por todos los cielos, necesitaba esto. Necesitaba sentirlo cerca siempre, pero entonces recordó la noche que lo hirió y todo el fuego que había encendido Rhage en ella se apagó al instante.
—No es correcto que estes aquí —dijo separándose de él.
sábado, 12 de diciembre de 2015
Las protectoras de la Noche. Capítulo 17.
CAPÍTULO 17
Después del castigo que Butch recibió por Kytara en la mansión las cosas estaban bastantes tranquilas. Nessa avanzaba a paso lento, muy lento con su entrenador. Raysa estaba como en una luna de miel con Wrath. Kytara seguía pidiéndole perdón a Butch por lo que tuvo que pasar, pero ninguna de ellas se olvidaba que su hermana, la más temperamental de las cuatro estaba en el otro lado.
Ninguna de las tres sabían con exactitud que es lo que había ocurrido, Rhage no hablaba del tema... es más casi que no se lo veía por la mansión.
Una mañana, por casualidad las tres coincidieron en la cocina.
Raysa estaba sentada en el taburete con una taza de café, pensativa, miró a sus hermanas y dijo con tono suave:
—Esto no puede seguir así, no sé qué pasó exactamente pero tenemos que hablar con Leliel —dijo mirando a Nessa y Kytara.
—Si no quiere explicarnos bien, pero igualmente, opto por traerla a patadas en el culo— dijo Nessa mientras comía una porción de torta.
—Y luego la atamos a una silla, y hasta que no nos cuente que pasó no la soltamos —comentó señalando con la cuchara a sus hermanas.
—Estoy contigo —Kytara estaba haciendo una bandeja para llevarle a Butch que ya pronto iba a despertar—. Es más si quieren nos ponemos en marcha.
Raysa asintió mientras terminaba su café:
—Sería buena idea, Rhage tampoco está comunicativo.
Nessa le señaló la bandeja.
—¿Le vas a llevar eso? —Preguntó extrañada.
—Era la idea, pero no, se la haré llegar por Fritz con un mensaje, Butch entenderá.
Terminó de armar la bandeja, y llamó al mayordomo dándole las indicaciones y el mensaje para Butch.
—Próxima parada, el Otro Lado —dijo Raysa desapareciendo.
Las tres aparecieron en la fuente. Después de buscar por algunos minutos y no dar con el paradero de Leliel, le preguntaron a una Elegida que estaba caminando por uno de los pasillos.
—Disculpa, no viste a... —pero la joven mujer no la dejó terminar la oración.
Las protectoras de la Noche. Capítulo 16.
CAPÍTULO 16
Kytara no cabía en sí de gozo. Desde que había estado con Butch, se sentía otra.
Lo peor había sido cuando sus hermanas se dieron cuenta. Mejor dicho, cuando sintieron el olor de la vinculación.
Tarde o temprano se iban a enterar, otra vez ese escalofrío, lo sentía cada vez que pensaba en la reacción de la Virgen Escriba, sabía que estaba condenada, se merecía un castigo. Lo que la extrañaba era que todavía no la hubiera mandado a llamar. Y era mejor no tentar a al destino.
Iba al gimnasio donde se había olvidado el mp5. Sin su música no podía estar un segundo, la ayudaba a despejarse, pero con Butch alrededor se olvidaba hasta de si era de noche o de día.
El primer entrenamiento, si se lo podía llamar así, después de estar juntos, fue una lucha entre, dejar de besarse, y pedirle por favor que dejara las manos quietas y que se concentrara en la clase, a lo que él respondió llevándola a los vestuarios. Era incorregible… Pero no cambiaria nada de su manera de ser.
¡Joder! Y desde esa vez, llegaron a un acuerdo: Los juegos para las habitaciones, y en los horarios de cacería y entrenamientos nada de besos, para no terminar cocinados por los lessers.
Empezó a sonar su móvil… llamada de Butch.
—¡Hola, pequeña! —su voz era música para sus oídos.
—Hola, guerrero, ¿qué necesitas?
—A ti, desnuda y en mi cama o en la tuya. En la que te quede más cerca.
—Butch, dijimos que nada de juegos, tenemos que salir de caza.
—Pero nos vendría bien para despejarnos —dijo imitando a un chico al que han dejado sin su juguete preferido.
—No, Butch. Por favor, compórtate —dijo regañándolo—. ¿Dónde estás?
—En el despacho Wrath, me mandó a llamar junto con los demás, ¿y tú?
—En el gimnasio, olvidé algo. ¿Dentro de dos horas nos vemos?
—Dalo por hecho, pequeña.
—Bye.
Sin darse cuenta, ya estaba en el gimnasio. Lo empezó a recorrer con la vista, tratando de encontrar el aparato. Al verlo fue hacia el, pero en el momento en que lo iba recoger sintió un escalofrió, su sexto sentido la puso alerta. Lessers. Era imposible, el sistema de seguridad de Vishous era infranqueable. Pero entonces, ¿qué era?
—Kytara.
Se dio la vuelta, pero acompañando el movimiento sacó su daga y la apuntó al intruso. En cuestión de segundos se la había apoyado en la garganta, solo necesitaba un movimiento en falso para degollarla.
—¿Quién eres? Y no me mientas.
—Soy Sheila, una elegida. Me envía la Virgen Escriba, con un recado para su señora.
martes, 8 de diciembre de 2015
Las protectoras de la Noche . Capítulo 15.
CAPÍTULO 15
Después de haber meditado las palabras durante un buen tiempo, Leliel fue al encuentro de la Virgen Escriba, que se encontraba donde siempre, en su fuente con sus aves.
—¿Para qué acudes con preguntas de las que ya sabes las respuestas? —Inquirió la Virgen Escriba.
Leliel apretó los puños fuerte, debía contenerse si quería sacar algo bueno de esta conversación.
—Mi señora —dijo casi en un susurro—. Yo quisiera que usted reconsiderara la situación…
La Virgen Escriba la interrumpió.
—No entiendo.
—Por favor, déjeme continuar —pidió Leliel mordiendo cada palabra—. Entiendo que fue un pedido explícito de mis padres. Pero creo que le he brindado todo mi apoyo a la raza, creo merecer un poco de paz.
—Guerrera, no estás en condiciones de pedir nada. Has matado a mucha gente con tu poder, y desde que te desperté, lo único que has hecho fue herir a los que se encuentran a tu alrededor —dijo furiosa pero manteniendo esa postura de señora de la alta sociedad.
Leliel estalló en furia.
—¿Y usted cree que lo hice conscientemente? ¿Cree que a cada persona inocente que maté lo hice por placer? —Preguntó gritando, haciendo que de sus manos brotaran chispas de fuego—. Tanto usted como mis padres deberían cargar con ese peso, pero no, la única idiota que lo hace soy yo.
La Virgen Escriba elevó su mano, e instantáneamente, Leliel pasó a estar estrangulada por una fuerza superior.
—No me faltes el respeto, guerrera, porque te puede ir mal.
domingo, 6 de diciembre de 2015
Las Protectoras de la Noche. Capítulo 14
CAPÍTULO 14
Las cuatro hembras se encontraban en la cocina charlando de una gran cantidad de cosas sin sentido alguno. Desde que las despertaron habían tenido muchos problemas para compartir algunos minutos juntas y eso las estaba poniendo de muy mal humor, a algunas más que otras.
—Definitivamente creo que tendríamos que escaparnos —dijo Leliel mientras destapaba otra botella de cerveza—. No puede ser que si no es con ellos, no se pueda salir. ¿Quién mierda se creen que son para venir a prohibirnos salir? —Dijo muy molesta.
—¿Los reyes de su universo? —Kytara estaba cansada, hacía mucho que se debían una salida las cuatro—. ¿Creerán que somos unas idiotas? ¿Qué no nos sabemos defender? ¿Cuándo vamos a dejar de depender de ellos? —Le tendió su vaso a Leliel para que lo volviera a llenar—. Joder, yo quiero salir.
—Yo también —dijo Nessa, quien se puso de pie—. Vamos a buscar un poco de diversión. Que se jodan todos ellos —dijo más que segura de sí misma y encarando hacia la salida, mientras hacía que su ropa cambiara por un pantalón de cuero negro bien ceñido a su cuerpo, una camiseta sin manga gris y las típicas guillerminas en sus pies.
Leliel sonrió ante la actitud de su hermana.
—Por alguna razón te quiero tanto. Me gusta como piensas —dijo Leliel mientras con su mente cambiaba su camisón por una minifalda gris, un strapless negro y en sus pies conjuraba un par de botas tipo militar—. Andando. ¿Ustedes vienen? —Preguntó a Kytara y a Raysa, que todavía estaban sentadas.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Las protectoras de la noche. Capítulo 12.
Viene de Capítulo 11
CAPÍTULO 12
Zsadist se encontraba en el vestíbulo de la mansión esperando a que el sol se pusiera, para lo que faltaban solo cinco minutos.
Allí se encontraba también el resto de la Hermandad y tres guerreras, las dos rubias y la morena alta. No había ni rastros de la pequeña hembra.
En parte, se alegraba de que no estuviera allí. Era extraña. Cuando cualquier mujer habría dado todo lo que tenía para alejarse de él, ella lo perseguía allí donde estuviera. Tal vez solo fuera obstinación, después de todo, se suponía que era el encargado de entrenarla y había pasado por alto ese deber olímpicamente. Pero por la Sagrada Virgen que ella se había encargado, a su manera, de hacérselo cumplir.
Pero claro, si era obstinada, él podía serlo mucho más. Había quedado demostrado en ese último entrenamiento. Había olido su furia y su frustración, ese olor se había hecho cada vez más denso hasta que por fin explotó y le había lanzado una patada.
martes, 17 de noviembre de 2015
Las protectoras de la noche. Capítulo 11.
Viene de Capitulo 10
CAPÍTULO 11
Raysa suspiró adormilada y se desperezó lentamente, dio un suave respingo al sentir sus músculos algo doloridos.
Un sonrojo general cubrió su cuerpo al recordar el por qué. Se dio vuelta en la enorme cama y encontró el otro lado vacío, todavía podía sentir el aroma de Wrath, pero sabía que no estaba en la habitación.
Frunció el ceño al sentir una puntada en el corazón al darse cuenta de que a pesar de lo sucedido anoche, se había marchado sin despertarla.
Unos golpes en la puerta la sacaron bruscamente de sus pensamientos.
—Raysa, ¿estás? —Otro golpe más, sabía que su hermana no se iría hasta saber de ella, Kytara simplemente era así.
—Pasa, Kytara —dijo suspirando y cubriéndose más con las sábanas.
—Permiso. ¿Cómo estás, hermana? —Se acercó a la cama y se sentó a su lado.
Raysa se sonrojó levemente y algo incómoda le respondió:
—Bien, por supuesto. ¿Por qué lo preguntas?
—Tu… cama desarreglada… Perfume raro… Y hace un rato vi salir a Wrath —sonriendo le dijo—: Suéltalo ya.
—¿Viste salir a Wrath? ¿Sabes a dónde fue? —Preguntó antes de darse cuenta de las tontas preguntas que salieron de su boca. Demonios, ¿qué me pasa? Me estoy comportando como una tonta hembra en vez de como la guerrera que soy.
—Sí para la primera pregunta y no para la que queda —Kytara se destornillaba de la risa, jamás a Raysa la había visto así—. ¿Qué pasa, hermanita? ¿Wrath caló hondo en ti?
—No seas tonta, Kytara, somos guerreras, no nos interesamos por ese tipo de cosas. Pregunté sólo por curiosidad, por mí puede irse a cualquier lado, nos despertaron para pelear y no para divertirnos. Además sabes que no dejo que nadie se acerque tanto a mí como para que me importe realmente, sólo ustedes tienen lugar en mi corazón, hermana —dijo mientras trataba de callar la voz que internamente gritaba muy fuerte ¡Mentirosa!, estaba dolida porque se hubiera marchado sin decirle nada como si lo de ellos no hubiera sido más que un simple revolcón.
—Lo que tú digas, pero no te engañes —Kytara empezó a mirar la habitación—. ¿Has cambiado el perfume que usas? Porque es un extraño olor el que siento en tu recámara.
Raysa la miró sonrojada mientras le decía:
—¿Eso es con doble sentido? Sabes que no uso perfume, Kytara.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Las protectoras de la Noche. Capítulo 13.
viene de capítulo 12
CAPÍTULO 13
Hacía una semana que Butch no veía a Kytara y eso lo tenía preocupado.
Le había mandado a decir con Fritz que no podría asistir a las prácticas.
Cada vez que se acercaba para hablarle, ella buscaba una excusa para irse; si no era una de sus hermanas que la necesitaba, era algo que no había entendido de las clases de Phury o Vishous.
Eso lo volvía loco. Desde la última vez que habían estado juntos, había tenido la sensación de que estaba haciendo avances con ella. Pero no, otra vez recibía un portazo en el rostro. Ya estaba cansado de las hembras.
Primero Marissa con su frialdad y su manera apasionada de entregarse, pero luego, cuando pretendía sacar a la luz aquella relación, escapaba y tenía por toda respuesta un "Lo siento".
Pero no pasaría otra vez por ese papel. La guerrera le debía una explicación.
Kytara se encontraba en el gimnasio practicando con la bolsa de boxeo un poco de Kick Boxing, era uno de los deportes que más le gustaba.
Se lo había enseñado Butch.
Maldición. Otra vez pensando en él.
¡Ya basta! Se dijo mentalmente, reanudando la práctica.
Estaba tan concentrada en sus ejercicios que no escuchó que la puerta del gimnasio había sido abierta y luego cerrada con una traba.
—Por fin te encuentro —Butch la miraba, no podía dudar que era hermosa, ese cabello negro que enmarcaban una cara ovalada y sus ojos que en ese momento no expresaban nada.
—Perdón…
—No, guerrera, quiero que me digas en este preciso momento por qué estás huyendo —lo dijo sin dejar de mirarla y sin aminorar la marcha hacia ella, quería que se lo dijera mirándole a los ojos.
—Yo no huyo de nadie, guerrero, que eso te quede claro —dijo clavándole un dedo en el pecho. Butch lo retiró de un zarpazo.
—Entonces dime, ¿por qué te escondes? —Preguntó tomándola de los brazos, no quería que escapara, quería tocarla.
—Primero y principal, quítame las manos de encima —sus ojos empezaron a pasar de su habitual azul a un violeta tormentoso—. ¿Quién te crees que eres para venir y hacerme preguntas? —Le gritó con rabia, ya cansada.
martes, 10 de noviembre de 2015
Las protectoras de la noche. capítulo 10.
Viene de Capítulo 9
CAPÍTULO 10
Hacía una hora que habían abandonado la mansión. Desde entonces Leliel no había pronunciado palabra, por el contrario, Rhage intentaba que hablara de algo. Pero si había que reconocerle algo a la guerrera, era su terquedad. Suspiró, ya cansado y molesto por la situación.
—Creo que se nos haría mucho más corta la noche si habláramos de algo —Dijo intentando aminorar la tensión entre ellos.
—No me gusta conversar mientras patrullo —dijo ella muy seca—. Si quieres hacer relaciones sociales, puedes irte a buscar a otra persona, nadie se va a enterar de que no estabas conmigo —habló Leliel mientras apresuraba el paso intentando dejarlo atrás, lo cual era bastante complicado debido a las zancadas que él daba.
—¿No puede haber una tregua? —Dijo tomándola del brazo, que estaba cubierto por un guante, y girándola para que lo viera de frente—. Vamos, Lel, una tregua —habló en un tono bajo y seductor.
Ella se soltó de su agarre de manera brusca.
—Punto número uno —dijo marcando con su dedo—, para ti soy Leliel. Y punto número dos —dijo volviendo a marcar con su otro dedo—, ¿qué parte de “No”, no has entendido? —Preguntó con ironía—. ¿Es que acaso quieres que te empareje la otra nalga?
Rhage siseó recordando el dolor.
—Mmm… voy a comenzar a pensar que estás cortejándome —dijo divertido—. Siempre te comportas así con los machos, ¿no? Ahora entiendo por qué estás sola —habló antes de poder frenar sus palabras. Definitivamente seguía cagando la situación entre ellos.
Se preparó, esperando que lo atacara con algo, pero no recibió nada de eso… Ella solamente se limitó a adelantarse para caminar sola.
Leliel sintió una punzada de dolor por la realidad que le había hecho ver. Era verdad, ella estaba sola porque tenía un carácter de mierda, porque jamás había sido una hembra muy social. No tenía un físico atractivo, tenía el cuerpo muy trabajado para ser una hembra. Y sobre todo estaba maldita.
Hacía quinientos años atrás era un guerrero y nunca nadie habría estado tan demente como para fijarse en ella como una hembra. Era muy respetada, pero solo por ser un guerrero y defender a la raza. Jamás había sentido el cariño de un macho, jamás ninguno había querido emparejarse con ella. Siempre le tuvieron miedo… Por supuesto que no los culpaba, ¿quién querría estar cerca de alguien que podía explotar, literalmente, en cualquier momento?
—El hecho de que esté sola es una decisión mía, pura y exclusivamente mía —giró sobre sus talones y lo miró a los ojos—. Comienza a controlar esas palabras, porque no siempre puedo contener mis ganas de convertirte en extra crujiente.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Las protectoras de la noche . Capítulo 9.
CAPÍTULO 9
AVISO: ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS PARA MAYORES DE 18 AÑOS.
Raysa seguía dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. No sabía el motivo, pero por más que lo intentaba, no se relajaba completamente. Se sentía ansiosa, expectante, como si algo fuera a suceder en cualquier momento.
Apartó las mantas y se levantó de la cama, quizás si daba un paseo o encontraba algo que le entretuviera, el cansancio la vencería y podría dormir.
Tomó la bata blanca que estaba a los pies de la cama y se la puso encima del pijama, no creía que hubiera nadie por la casa a esas horas, pero de todas formas no estaba de más cubrirse un poco.
Dudó unos segundos más y sacudiendo levemente la cabeza salió de la habitación.
Caminó sin rumbo fijo, bajó lentamente las escaleras y se encaminó hacia la biblioteca, que se encontraba en el estudio de Wrath.
La casa estaba en silencio.
Entró al estudio y se dirigió hacia los estantes con libros, pero algo la hizo volverse con sorpresa.
Wrath la miraba fijamente desde uno de los sillones mientras fumaba.
Demonios, dijo el macho para sus adentros. Era como si la hubiese llamado. Desde la noche en el ZeroSum, la hembra estaba en sus pensamientos. Cada entrenamiento se estaba convirtiendo en una tortura, tener su cuerpo cerca, tocarla, sentir su aroma. Gruñó por lo bajo molesto.
—Wrath, pensé que no había nadie… Yo…
sábado, 17 de octubre de 2015
Las protectoras de la noche. Capitulo 8.
Viene de capitulo 7.
CAPÍTULO 8
¡Crack!
—¡Oh, rayos! Vishous va a matarme.-
Nessa se encontraba recostada en su habitación, sin nada que hacer. Había estado jugueteando con su móvil, hasta que finalmente lo había partido por la mitad. Bieeeeeen. Ahora tendría que ir por uno nuevo (el tercero, de hecho) y se ganaría una buena reprimenda por parte de Vishous. Como si fuera culpa suya que esas cosas fueran tan ridículamente frágiles.
Al menos ahora tenía algo que hacer. Era increíble, en todo este tiempo habían pasado bastantes cosas dignas de mención. Ya casi se habían adaptado a esta nueva era gracias a la ayuda de Phury y Vishous. Dos de sus hermanas ya se habían alimentado y habían desarrollado cierto nexo potente (podía sentirlo, después de todo) con sus instructores; otra de ellas se había calcinado cual ave fénix al morir en medio de un sombrío callejón y ella… Pues otra vez nada. Había comido mucho (que se bien se comía aquí), había tratado (y fallado) de entablar cierta relación con los habitantes de la casa, se pasaba el rato hablando con sus hermanas (después de todo, eran mujeres) y las acompañaba cada vez que alguna quería entrenar fuera del horario de sus clases individuales (cosa que era cada vez menos frecuente. ¿Celosa ella? Naaaaaa.) Nada más.
No eres más que un potus, le dijo una voz en su cabeza.
Frunció el ceño. En realidad, sí había hecho algo. Se había peleado con su hermana (se habían agredido) y había hablado con Phury en el gimnasio (y había salido huyendo de ahí).
Zsadist no había cambiado su postura y ella seguía sin hacer nada al respecto. Menos aún después de la charla con su gemelo. No sabía por qué, pero la había perturbado.
Tú sí que vas por buen camino, le dijo la voz.
—Oye, no me vengas con verdades, ¿no ves que no estoy de humor? Además, ¿no se supone que siendo mi subconsciente deberías demostrármelo mediante extraños sueños o actos involuntarios? —Le respondió en voz alta.
¿Ahora te llamas Freud?
—Cállate. Se supone que no debo hablar contigo. Estoy cuerda.
—Si estás cuerda, eso es lo que exactamente debes hacer —dijo Leliel, quién se había asomado a su cuarto.
sábado, 3 de octubre de 2015
Las protectoras de la noche. Capitulos 6 y 7 .
CAPÍTULO 6
Cuando Kytara sintió el sufrimiento de Raysa pudo percatarse de que ninguna de ellas se había alimentado todavía.
Otra vez sentía ese dolor en la boca del estómago, ahora sabía que era… hambre.
Pero tenía un pequeño problema, o mejor dicho, un "gran problema".
En el pasado su madre había sido la mano derecha de la Virgen Escriba, cuando fue entregada a su padre nadie pensó que se fueran a enamorar y vivieran de forma tan apasionada ese amor. Todavía se le sonrojaban las mejillas al recordar cuando Kasim llegaba a casa e iba en busca de Shanna, esa adoración que se leía en sus ojos hacia su shellan, en esos momentos solo existían ellos dos.
Una lágrima cayó por su mejilla, no era justo que un ser tan despreciable e inmundo lo destruyera todo.
El Omega le había quitado a su padre y a la vez a su madre, porque ésta no pudo soportar seguir viviendo sin su amado Kasim, olvidándose de la hija que tanto los amaba.
Al morir ellos y no tener familia directa, la Virgen Escriba se hizo cargo de su educación, ya que era lo único que le quedaba de su vieja amiga.
Al principio de su educación se la instruía para ser una Elegida, como dictaban las reglas. Pero al cumplir los trece años algo cambió en Kytara e hizo que se truncara ese destino y acabara siendo entrenada para ser una guerrera.
Por esas cosas de la vida, una noche le presentaron a tres hembras, dos rubias y una con el pelo negro, una seguía siendo una adolescente según los cómputos de su raza y las otras dos ya eran adultas que habían pasado la transición. Todas eran diferentes entre sí, pero a la vez eran iguales.
Se les podían leer en los rostros diferentes niveles de odio, desconfianza y tristeza. No querían estar allí pero el destino había actuado con ellas igual que con Kytara, como descubrió más tarde.
Y la tomaron como si fuera su hermana menor.
Las cuatro compartían un camino que tenían que recorrer, debido a sus padres, ya que ellos habían sido los mejores guerreros de la Hermandad, elegidos para proteger el futuro de la raza.
La Virgen Escriba había estallado en ciega furia al ver el cambio producido en Kytara, ya que no quería a entregar a una futura Elegida así como así. Así fue como llegaron a un acuerdo.
En las manos de la Virgen Escriba estaba elegir al macho que la alimentaría y jamás sería tocada sexualmente, ya que su virginidad acabaría siendo consagrada a ella.
¡Menudo pedazo de porquería sagrada!, se dijo mentalmente.
—¿Kytara?
No podía ser, ya iban dos veces que se lo encontraba. ¡Joder!, pensó.
—¿Si? —Se giró para poder hablar mejor.
Gran error, sintió una patada en el estómago. Aliméntate.
—¿Te sucede algo? —Le pregunto Butch a una pálida guerrera.
—No, nada, todo está bien —y otra puntada más aguda.
—
viernes, 18 de septiembre de 2015
Las protectoras de la noche. Capítulo 5.
CAPÍTULO 5
Nessa salió del vestíbulo y se encaminó hacia el gimnasio por el largo túnel. Iba al el encuentro de su “instructor”, Zsadist.
Habían pasado cinco días desde que las parejas habían sido asignadas y como desde ese primer y calamitoso encuentro en que la Virgen Escriba las presentó a la Hermandad aún no le había visto el pelo, estaba empezando a pensar que habían encargado su enseñanza a un ser imaginario.
No es que estuviera ansiosa por tener a un macho arrogante dirigiéndola y burlándose de ella, esos tiempos habían terminado hacía mucho, pero aceptaba que debido a su ignorancia de muchas cosas de ésta época, la instrucción se hacía necesaria. Por suerte, ella aprendía rápido y no duraría demasiado tiempo.
¿Hacia dónde debía ir ahora? Ah, sí, hacia la derecha, directo hacia las puertas dobles. Así se lo había señalado el hermano llamado Phury. Un hermoso macho con una hermosa cabellera. Parecía el más amable de los hermanos, con sus modales impecables y sus modos tan suaves. Claro que en el pasado, aquellos que más amables habían parecido, fueron los que peores vejaciones le habían infligido. Aun así, el vampiro no le inspiraba desconfianza.
Se detuvo en seco ante las puertas del gimnasio. Deja ir al pasado, Nessa, se dijo. Claro, como si fuera tan fácil. Tomó una profunda bocanada de aire y entró.
Allí estaba él. Zsadist.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Las protectoras de la noche. Capitulo 4.
Viene de aqui
CAPÍTULO 4
—Que linda cama, cómoda y confortable —decía Kytara mientras saltaba en la cama como si tuviera diez años.
Un golpe ligero en la cabeza la hizo volver a lo único en que debía ocupar su mente en este momento: La nueva misión.
Por un lado se encontraba feliz por estar de nuevo con aquellas mujeres que había adoptado como sus hermanas, luego de que su familia fuera destrozada por el Omega.
Bajó lentamente de la cama y con pasos suaves caminó por la habitación.
Paró súbitamente y se plantó delante del enorme espejo de pie y forzó un reflejo suyo. Lamentablemente, ése era el único recuerdo que le quedaba de su madre. Kytara era un vivo retrato de ella, las facciones tan definidas, los rasgos tan bellos y amados… Tenía recuerdos felices.
El maldito desgraciado que la asesinó lo pagaría, se juró cumplir esa promesa.
Volvió lentamente a la cama, se arropó y trató de dormir.
Daba vueltas y vueltas sin lograr su cometido.
Haciendo a un lado las mantas y tras aceptar que no podría conciliar el sueño, decidió salir del cuarto y recorrer la mansión. Una buena caminata siempre la ayudaba a despejarse, mientras pensaba detenidamente sus pasos a seguir ante esta nueva situación.
viernes, 21 de agosto de 2015
Las protectoras de la noche, capitulo 3.
Viene de aqui
Raysa bajaba completamente furiosa las escaleras.
Hacía unos minutos Fritz había ido a su habitación por segunda vez para decirle que bajara al estudio porque al amo Wrath le urgía hablar con ella.
—No señor. Nada parecido a: “¿Puedes bajar por favor? ¿No es molestia que bajes? Necesito hablar contigo”. De eso nada. “Al amo le urge que baje a su oficina” —soltó por último imitando la voz nasal de Fritz.
No llevaban ni veinticuatro horas de convivencia y ya la había sacado de quicio completamente más de una vez y apenas estaba controlando sus poderes. ¡Maldición!
Ya frente a la puerta estuvo a punto de golpear, cuando sonrió pícara y la tensión desapareció junto con su cuerpo, que se desmaterializó y reapareció frente al escritorio de un sorprendido Wrath.
—Los modales son algo que todavía no logra despertarse, ¿verdad? —preguntó molesto Wrath.
—Perdón —dijo Raysa sin asomo de sentir realmente la disculpa—. Como necesitabas verme con tanta urgencia no quise hacerte esperar más —le soltó mientras se inclinaba sobre el escritorio.
—Quiero que hablemos respecto a los horarios de entrenamiento —dijo sentándose derecho—. Tengo muchas otras cosas de las cuales ocuparme —finalizó mientras llevaba a cabo una lucha interna para no cruzar el escritorio de un salto y tomarla allí mismo.
Raysa miró sorprendida al macho.
Podría jurar que sintió algo raro en él cuando le soltó la última frase.
Deben ser ideas tuyas, tonta, se dijo para sí misma.
—¿No son ustedes los que mandan y nosotras las que debemos obedecer, amo Wrath? —lo tentó irónica.
—Raysa, hay dos maneras de tratar el asunto, por las buenas o por la malas —dijo medio sonriendo—. Tú eliges —soltó desafiante, mirándola a los ojos, viendo como ella luchaba internamente por no sentirse pequeña ante su mirada penetrante a pesar de llevar lentes oscuros.
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