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lunes, 20 de mayo de 2013

"Amar en tiempos de crisis". Capítulo 5.


Capítulo 5





Para el momento en el que me di cuenta, ya estaba lejos de la oficina de Adam. Michael había entrado rápidamente y al verme, supongo que se puso celoso. Celos. Por mí. Me sacó arrastrando de allí cogida de la mano y me subió a su coche, bien bonito por cierto. Veía sus labios moverse pero no emitía ningún sonido. ¿Estaría maldiciéndome? ¿O tal vez a Adam o a mí?

En determinado momento, jaló de mi mano hacia él para que me subiera en su regazo. Era un juego del que no podría salir, pero lo hice. Cansada de huir y de que todo me superara rodeé su cuello con uno de mis brazos para acurrucarme y poder acariciar ese pelo que una vez me volvió loca.

viernes, 17 de mayo de 2013

"Amar en tiempos de crisis". Capítulo 4.





Capítulo 4.

Cuando era una cría, era un lujo subir al terrado de casa y observar el verde paisaje. Pero ahora no era así. Miré a mi alrededor, solo había bloques grises y blancos.
Además, mi cabeza estaba hecha un lío desde la conversación con Alex.
Él creía que yo sentía algo por el fiscal. Tenía razón. Sentía odio y repulsión. El sonido del móvil vibrando me sacó de mi sueño.
- Rosbert, ¿quien habla?

Después de unos segundos, al otro lado, solo se oía una leve respiración, pasó otro segundo y un estremecimiento recorrió mi columna nada más escuchar su voz.

- Entrega a Helena. Eres mía pequeña zorra. Disfruta de las fotos, querida.

Colgó. Tomé aire desesperadamente. Por suerte estaba sentada, porque de no haber sido así me habría caído. Ahora sí que estaba... jodida.


miércoles, 3 de abril de 2013

"Amar en tiempos de crisis". Capítulo 3.



Capítulo 3.

- ¡No creo que entienda lo que le digo, señoría! ¡Mi cliente es inocente! Las cámaras de seguridad le grabaron en todo momento. Además, no tienen pruebas fiables para acusarle de asesinato. En todo caso de robo y fue por una manzana que devolvió - mi sangre hervía -. El cuchillo estaba en la celda. Y mi cliente tiene un compañero, uno que sigue estan...
- Protesto señoróa - la voz de Michael resonó por la sala -. No puede hacer acusaciones si no tiene pruebas.
- Vosotros no tenéis pruebas -cuando me di cuenta que lo había dicho en voz alta, enrojecí y me senté. - No tengo más preguntas.



Durante el resto de la sesión, me sentí indignada. Discort apoyó su jodido trasero en la mesa mientras movía las manos haciendo preguntas. Yo intentaba protestar, pero no surgía efecto. Me sentía hecha mierda, como si la jueza me asfixiara con sus miradas de asco hacia mi persona. Todos eran iguales. Incluido ÉL.
Un café, pensé al salir de la sala. Sí, un café me vendría bien. Y cambiarme. No soportaba más la falda negra. Cogí mi maletin y la bolsa y fui al Starbucks que había enfrente. Sí, aún existía. Aunque era mucho más lujoso y solo lo podían utilizar los abogados, jueces y notarios enseñando la identificación. Me senté lejos de la ventana y fui a los servicios. A los diez minutos, iba con unos cómodos pantalones negros, la camisa blanca y la chaqueta negra. Los tacones me los había dejado puestos.


Un hombre que no reconocí se acercó a mí. Era bastante alto, rubio con ojos azules verdosos, vestido de traje con corbata roja y sonrisa deslumbradora.


jueves, 24 de enero de 2013

"Amar en tiempos de crisis". Capítulo 2.




Capítulo 2.

Le miré a los ojos. Él era el único que me había visto llorar, al único que mostré mis verdaderos sentimientos y sin duda, al único que le deje consolarme. Ahora recuerdo cómo me sentía estar en sus brazos cálidos. Era como si se parase el tiempo. Como si nada tuviera fin. Y lo poco que me importaba... estaba sin madre. Sin padre. A mi hermana solo le quedaba yo. Y haría lo que fuera porque se quedase conmigo.

Nuestras manos estaban entrelazadas, la de Mike, quiero decir Michael, y la mía. Él jugaba con mis dedos mientras yo seguía pegada a él. Reí suavemente ante las cosquillas que sus caricias me provocaban. También oí la suya y levanté la cabeza para mirarle de nuevo. Era tan guapo... Tenía los ojos verdes tirando a marrón, los labios listos para besarlos. Y ese pelo rebelde, que se podía pasar la mano, y que él hacía cuando estaba nervioso. Pero... su mirada era lo que más me gustaba. Con reverencia y ternura. Incluso cuando me regañaba. Jamás me miró con asco, o repudiándome.
Rompió el suave silencio que nos unía.


- ¿Estás mejor? - preguntó casi susurrando -.

martes, 13 de noviembre de 2012

Amar en tiempos de crisis. Capítulo 1.



Amar en tiempos de crisis. Capítulo 1.


Leí con detenimiento el mensaje del juez. Froté mi mano contra mi cara y puse los codos sobre las rodillas. Después me tumbé en la cama inquieta y miré al techo. Miré la foto que estaba ahí colgada en la que estábamos en el dieciseisavo cumpleaños de Jessica Discort.
Y justo después... justo después... Fui violada. Los vívidos recuerdos aún seguían en mi mente. Casi muero partida de las horas sin descanso, del dolor de cada penetración. La sangre y los desmayos y...
Tocaron a la puerta. Elena abrió la puerta y asomó su cabeza.

- ¿Qué pasa hermanita? - dije recuperándandome -.

- Mamá está llamándote.. - y añadió con un suspiro - . Otra vez.

Salí del hospital tres horas después y solo por una llamada de mi cliente. Conduje despacio, sin prisa por verle. Yo no quería ese maldito paso, por Michael Discort, claro.
Hacía años que no hablaba con él. De vez en cuando se dejaba ver por el buffet, pero hablarle... eso nunca.
En la entrada de la cárcel me registraron y dejé mis cosas en una taquilla, cogiendo solo la tablet y el móvil. Las dejé encima de la mesa de la sala de interrogatorios y me apoyé en la pared y esperé. No hablé, y al cabo de un rato, él lo hizo.